Santo Domingo Este.– Ante la falta de respuesta oficial y el temor de una tragedia, residentes de Cancino Adentro construyeron un puente provisional de palmeras y tarimas de madera sobre el río Ozama para comunicar el sector con El Tamarindo y evitar que decenas de estudiantes continúen cruzando en una yola improvisada para asistir a clases.
La estructura fue levantada por vecinos y choferes de la Ruta 39, luego del colapso de una plataforma rudimentaria que utilizaban anteriormente. Según explicaron, la decisión surgió tras años de promesas incumplidas y el riesgo constante que enfrentaban niños, envejecientes y trabajadores al atravesar el afluente sin condiciones de seguridad.
La travesía formaba parte de la rutina diaria de estudiantes que asisten a la Escuela John F. Kennedy y al Colegio El Cielo, quienes debían cruzar en una embarcación improvisada para llegar a sus centros educativos.



“Eso era un riesgo permanente. Los muchachos podían ahogarse en cualquier momento. Por eso decidimos hacerlo nosotros mismos”, expresó José Rodríguez, residente de la zona.
Otros comunitarios señalaron que el puente fue prometido por el alcalde Dio Astacio y el senador Antonio Taveras Guzmán, sin que hasta el momento se materializara la obra. “Se comprometieron a gestionarlo y no han vuelto. Aquí seguimos solos”, manifestó Domingo Mariano.
Escuela paralizada desde 2012
La situación se agrava con la paralización de la Escuela Básica Santiago Hirujo Sosa “Espejo”, iniciada en 2012 y aún inconclusa. El plantel, proyectado con 24 aulas para más de 600 estudiantes, permanece sin puertas, ventanas ni equipamiento, lo que ha obligado a trasladar a los alumnos a otros centros.
“La demanda sobrepasa la oferta. Necesitamos que concluyan esa obra urgente”, afirmó la directora Carmen del Villar.
Exigen solución definitiva
Los comunitarios solicitaron al Ministerio de Obras Públicas la construcción inmediata de un puente permanente y seguro que garantice el tránsito entre Cancino Adentro y El Tamarindo.
“No pedimos lujo, pedimos seguridad. Nuestros hijos no pueden seguir jugando su vida para ir a la escuela”, expresó una madre del sector.
Advirtieron que, de no recibir respuesta, podrían realizar movilizaciones en protesta. Mientras tanto, el paso improvisado de palmeras se mantiene como la única alternativa para cientos de familias que cruzan diariamente el río.
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