El Ministerio de la Mujer llevó la Consulta Nacional para la Reducción de Riesgos de Violencia hacia las Mujeres al corazón de las Fuerzas Armadas: cientos de hombres militares del Ministerio de Defensa respondieron el instrumento metodológico diseñado para identificar los factores culturales que sostienen la violencia de género en República Dominicana. Es la primera vez que un pelotón del Ejército completa colectivamente esta encuesta, en un ejercicio que sus propios promotores califican de inédito dentro de la institucionalidad estatal dominicana.
¿Por qué el Ejército se suma a una consulta sobre violencia contra las mujeres?
La respuesta la dio el propio ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre: los soldados no son actores ajenos al problema. "Son padres, hijos, hermanos, esposos y líderes dentro de sus comunidades", dijo durante la jornada encabezada junto a la ministra de la Mujer, Gloria Reyes.
La lógica detrás de la iniciativa es que las instituciones con mayor capacidad de movilización masculina —como las Fuerzas Armadas— pueden convertirse en vectores de transformación cultural si se les incorpora activamente al debate sobre masculinidades y convivencia. El Ministerio de la Mujer apostó por esa vía: en lugar de llegar solo a mujeres víctimas, la consulta va a los hombres para entender desde adentro los patrones que reproducen la violencia, explicó Reyes.
¿Qué mide exactamente la consulta y para qué sirven los datos?
El instrumento fue diseñado con asesoría técnica del psicólogo Luis Vergés, especialista en masculinidades, y recoge información sobre cinco ejes: normas sociales, concepciones de masculinidad, dinámicas de convivencia, resolución de conflictos y corresponsabilidad en el hogar.
Los resultados no son académicos en el cajón: alimentarán directamente el diseño de políticas públicas y programas de prevención del Estado dominicano. La iniciativa —denominada "Voces que aportan soluciones desde la población masculina"— cuenta con el respaldo financiero y técnico del Banco Mundial y del Sistema de las Naciones Unidas, lo que le da un peso institucional que va más allá de una actividad de sensibilización.
La viceministra de Cultura de Igualdad, Lily Luciano, acompañó la jornada como parte de las acciones de esa dependencia para promover la transformación cultural desde las políticas públicas.
¿Es efectivo trabajar con hombres para reducir la violencia de género?
La evidencia internacional apunta que sí, aunque con matices. Los programas de masculinidades que involucran a hombres en contextos institucionales —como fuerzas de seguridad, centros de trabajo o comunidades religiosas— han mostrado resultados positivos en la modificación de actitudes cuando se sostienen en el tiempo y se combinan con cambios normativos. El riesgo, advierten los especialistas, es quedarse en el discurso sin medir impacto real.
En ese sentido, el valor diferencial de esta consulta está en que genera evidencia cuantificable: no es un tradicional taller de sensibilización, sino un levantamiento de datos que permitirá al Estado saber qué piensan realmente los hombres dominicanos —en este caso, los militares— sobre la violencia contra las mujeres, antes de diseñar las intervenciones.
¿Qué sigue después del Ministerio de Defensa?
La consulta continuará extendiéndose a otros sectores y territorios del país. El esquema apunta a replicar la metodología en distintas instituciones del Estado y comunidades, con el objetivo de construir una muestra representativa de la población masculina dominicana.
La participación del Ministerio de Defensa marca un precedente: si las Fuerzas Armadas —una de las instituciones más jerarquizadas y de cultura predominantemente masculina del país— abren sus puertas a este proceso, el argumento para que otras entidades se nieguen se debilita considerablemente.
Actuar y estudiar
República Dominicana registra de forma sostenida uno de los índices más altos de femicidios de América Latina y el Caribe en proporción a su población. La violencia de género ha sido declarada problema de salud pública y de seguridad nacional en múltiples ocasiones, pero las políticas de prevención han tendido históricamente a centrarse en la atención a víctimas más que en la transformación de los factores de riesgo en la población masculina.
La apuesta del Ministerio de la Mujer por una consulta de este tipo responde a un giro metodológico que organismos internacionales como ONU Mujeres y el Banco Mundial vienen impulsando en la región: incluir a los hombres no como perpetradores a corregir, sino como aliados a movilizar.
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