La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió que las hostilidades iniciadas el 28 de febrero de 2026 en Irán y sus alrededores, junto al cierre de facto del estrecho de Ormuz, están generando efectos sobre la economía mundial y tendrán consecuencias diferenciadas para los países de América Latina y el Caribe.
En un informe especial publicado este miércoles, el organismo identificó seis canales de transmisión hacia la región: comercial, fiscal, precios e inflación, actividad económica mundial, financiero y política monetaria.
Uno de los impactos más significativos para República Dominicana se encuentra en el comercio. En un escenario en el que los precios del petróleo sean 25 % superiores a los registrados en 2025, la CEPAL estima que el efecto sobre la balanza comercial del grupo formado por Centroamérica, Haití y República Dominicana sería de -0.9 puntos porcentuales del PIB durante 2026.
Para América Latina y el Caribe en conjunto, en cambio, el impacto sería ligeramente positivo, equivalente a 0.05 puntos porcentuales del PIB, mientras que para América del Sur alcanzaría 0.13 puntos porcentuales. Esto responde a que algunas de las principales economías sudamericanas son exportadoras netas de hidrocarburos.
Precio promedio del petróleo será mayor que en 2025
La CEPAL señaló que, independientemente de cómo evolucionen los precios energéticos durante los próximos meses, el promedio correspondiente a 2026 ya será superior al del año anterior.
Tomando los precios observados hasta junio y suponiendo una cotización del Brent entre US$75 y US$80 por barril durante el resto del año, el promedio anual podría situarse entre 20 % y 25 % por encima de los US$69 por barril registrados en 2025.
El organismo explicó que los mayores precios de la energía favorecen la balanza comercial de los países exportadores netos, mientras perjudican a los importadores, que constituyen la mayoría de las economías de América Latina y el Caribe.
En el ámbito fiscal, algunos gobiernos han optado por absorber parte del incremento de los precios energéticos mediante rebajas de impuestos a los combustibles u otros mecanismos destinados a proteger el poder adquisitivo de los hogares.
Para los países importadores netos, estas medidas implican una mayor presión fiscal, debido a que no cuentan con el aumento de ingresos procedentes de las exportaciones energéticas que sí pueden recibir los productores.
Combustibles y fertilizantes presionan los precios
La CEPAL también advirtió sobre las consecuencias inflacionarias del conflicto.
El aumento de los combustibles afecta directamente el poder adquisitivo de los hogares y, de manera indirecta, incrementa los costos de transporte y distribución de otros bienes.
A esto se suma el encarecimiento de los fertilizantes, cuya oferta mundial también tiene una importante concentración en el golfo Pérsico. Según el organismo, esta situación puede trasladarse posteriormente a los precios de los alimentos y aumentar el riesgo de inseguridad alimentaria en la región.
Otro de los canales identificados corresponde al enfriamiento de la actividad económica mundial. Un deterioro de las perspectivas globales implicaría una menor demanda externa para los productos exportados por América Latina y el Caribe.
Mayor incertidumbre puede fortalecer el dólar
El informe también identifica efectos financieros derivados del conflicto.
Las presiones inflacionarias en las economías desarrolladas pueden provocar que sus bancos centrales mantengan las tasas de interés elevadas durante más tiempo de lo previsto, lo que encarecería el financiamiento externo para los países de la región.
Al mismo tiempo, una mayor incertidumbre geopolítica puede aumentar la demanda de activos considerados seguros, fortaleciendo al dólar y ejerciendo presión sobre las monedas latinoamericanas y caribeñas.
En materia de política monetaria, la CEPAL estima que algunos países que venían reduciendo sus tasas de interés podrían continuar haciéndolo a un ritmo más gradual debido a las presiones inflacionarias, con posibles efectos sobre la actividad económica.
Efectos continuarán pese a avances diplomáticos
El informe fue publicado en momentos de incertidumbre respecto a los avances diplomáticos relacionados con el conflicto.
El 17 de junio de 2026, los presidentes de Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento orientado a poner fin a los ataques militares, levantar el bloqueo naval sobre los puertos iraníes y reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico comercial, además de establecer un período de 60 días para negociar un acuerdo definitivo.
Sin embargo, la CEPAL señala que posteriormente volvieron a registrarse hostilidades y advierte que incluso una continuidad de los avances diplomáticos no implicaría una normalización inmediata de los mercados.
A finales de junio, el tránsito por el estrecho de Ormuz todavía se encontraba por debajo de sus niveles habituales, mientras persistían riesgos de seguridad, problemas logísticos y mayores primas de seguro marítimo.
El organismo concluyó que América Latina y el Caribe presenta en conjunto una posición relativamente más favorable que otras regiones por su menor exposición comercial directa al golfo Pérsico y porque algunas grandes economías son exportadoras netas de hidrocarburos.
Sin embargo, advirtió que esa situación general oculta importantes diferencias entre países, debido a que la mayoría de las economías de la región son importadoras netas de hidrocarburos y reciben impactos negativos a través de los distintos canales identificados.
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