A escasos metros de la transitada avenida Charles de Gaulle, el sector Cancino Adentro parece detenido en el tiempo. Calles destruidas, promesas incumplidas y una profunda sensación de abandono dibujan la realidad de una comunidad que clama atención urgente por parte de las autoridades.
Sumergido en el deterioro y el olvido institucional, este populoso sector del municipio Santo Domingo Este enfrenta una crisis estructural que afecta directamente la calidad de vida de sus residentes. La precariedad de sus vías, convertidas en trayectos intransitables, limita la movilidad y evidencia años de desatención gubernamental.
“Hemos sido abandonados tanto por las autoridades municipales como por las nacionales”, denunció el dirigente comunitario Radhamés Frías, al referirse al estado crítico de las calles, una problemática que, según afirma, ha sido denunciada en múltiples ocasiones sin recibir respuesta.
Entre los puntos más afectados se encuentran la calle Central y la calle Antonio Guzmán, donde el deterioro es tal que dificulta el tránsito vehicular y peatonal, afectando actividades cotidianas esenciales como el acceso al trabajo, la educación y los servicios básicos.


Una escuela atrapada en el tiempo
A esta realidad se suma una de las deudas sociales más alarmantes: la paralización, por más de 13 años, de la Escuela Básica Santiago Hirujo Sosa. La infraestructura, iniciada en 2012, permanece inconclusa, sin fecha de entrega y en condiciones que reflejan abandono total.
El plantel fue concebido con 24 aulas, capacidad para 600 estudiantes, comedor escolar y espacios adecuados para la jornada extendida. Sin embargo, hoy exhibe paredes con pintura base, ausencia de puertas y ventanas, aulas sin terminar y una cancha inoperante.
Ubicada en la calle Antonio Guzmán, dentro del Distrito Escolar 10-03, la obra se ha convertido en símbolo de frustración para los comunitarios, quienes atribuyen su prolongado estancamiento a la falta de asignación de recursos por parte del Ministerio de Educación.
Padres y madres aseguran que sus hijos deben trasladarse a centros educativos lejanos, enfrentando dificultades económicas y logísticas. En muchos casos, incluso deben esperar varios períodos escolares para conseguir cupo en escuelas cercanas.
Juventud sin oportunidades
La situación se agrava con la ausencia de centros de formación técnico-profesional en la zona, lo que limita las oportunidades de desarrollo para los jóvenes.
Comunitarios advierten que esta carencia ha contribuido al incremento de conductas antisociales, al dejar a la juventud sin alternativas de capacitación e inserción laboral.
Un llamado urgente
Cancino Adentro no pide privilegios; exige atención. Sus residentes reclaman intervenciones inmediatas que dignifiquen sus condiciones de vida: la rehabilitación de sus calles, la terminación de la escuela y la creación de espacios de formación para la juventud.
Mientras tanto, la comunidad sigue esperando respuestas, acciones y, en definitiva, que el Estado vuelva la mirada hacia un sector que se niega a seguir siendo invisible.
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