El proyecto iniciado por el Ayuntamiento de Santiago para transformar la cañada Hoya del Caimito en un “parque lineal”, ha encontrado la observación crítica de sectores ecologistas que advierten que, de no tomarse en cuenta los aspectos de la preservación ambiental, la obra no tendría sentido.
Para esta obra, iniciada el 8 de junio de 2026 por las autoridades locales, se ha contemplado una inversión de RD$266 millones 130 mil 377.85, un desembolso que estará a cargo del Gobierno Central, según anunció el alcalde, José Ulises Rodríguez Guzmán.
Se trata de un proyecto que comprende la intervención de la cañada, desde el sector Hoya del Caimito, afectado de manera frecuente por inundaciones, hasta las urbanizaciones Embrujo I, Villa Olga, Los Hidalgos y La Española.
“Con la obra se plantea recuperar una zona afectada por la contaminación y los problemas de drenaje, convirtiéndola en un espacio seguro, organizado y sostenible para las familias de Santiago”, ha referido la Alcaldía.
No obstante, se han levantado voces que entienden que la obra no se ha explicado, no se ha consensuado con las comunidades y que la intervención atenta contra la biodiversidad del lugar.
“Estamos transformando una zona de alta contaminación, que durante años ha atentado contra la salud y la seguridad de todo el entorno, para convertirla en un espacio de desarrollo, recreación y bienestar para la comunidad”, dijo el alcalde Rodríguez Guzmán, al referirse a los trabajos como un Parque Temático Ambiental.
El proyecto contempla el saneamiento de 496 metros lineales de la cañada, la construcción de un Parque Temático Ambiental de más de 8,000 metros cuadrados y un parqueo con capacidad para más de 85 vehículos.
Voces que critican
A pesar del interés que ha despertado la obra, con la que se promete una solución integral, ambiental, vial y recreativa, se han levantado voces que critican el proyecto.
“No hemos hecho una evaluación profunda, pero tenemos constancias de que han iniciado con el corte de los árboles”, afirmó Olmedo León, técnico ambientalista de la Sociedad Ecológica del Cibao (Soeci), al ser cuestionado por la redacción de www.acento.com.do, en Santiago.
Otra voz que se refiere al tema es la Fundación Tropical (Fundetrop), que basa sus críticas al proyecto en tres aspectos: preservar la arborización, consensuar la obra y evaluar el “encajonamiento” de la cañada, con la prédica de que los cuerpos de agua no son compatibles con el hormigón.
“Una alcantarilla tipo cajón diseñada para garantizar el adecuado manejo de las aguas y la estabilidad de toda la intervención”, refirió la Alcaldía sobre la obra.
"Los ríos, arroyos y cañadas no son simples canales para conducir agua, sino ecosistemas vivos que garantizan el equilibrio ambiental de las ciudades. Desempeñan funciones esenciales como la recarga de los acuíferos, la regulación del ciclo hidrológico, la conservación de la biodiversidad, la mitigación de inundaciones y la regulación de la temperatura urbana", afirmó Nelson Reyes Estrella, director de Fundetrop.
Reyes Estrella manifestó que toda intervención de este tipo debe ser orientada a la restauración ecológica, preservar las riberas de las fuentes acuíferas y la cobertura arbórea, en lugar de convertirlas en estructuras de hormigón que comprometen sus funciones naturales.
Nelson Reyes Estrella valoró como positiva la decisión del Ayuntamiento de Santiago de intervenir cañadas y otros cuerpos de agua para enfrentar la contaminación y mejorar la calidad de vida de las comunidades.
No obstante, advirtió que estas obras deben ejecutarse bajo criterios de sostenibilidad ambiental y en estricto cumplimiento de la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales.
En ese sentido, expresó preocupación por los diseños que contemplan el encajonamiento o canalización cerrada de los cursos de agua mediante estructuras de hormigón, además de la eliminación de los árboles.
“En este caso, esta franja de protección está destinada a preservar las riberas, proteger la cobertura arbórea, mantener la estabilidad de los ecosistemas y reducir los riesgos de inundaciones y erosión. Los ríos, arroyos y cañadas necesitan conservar su espacio natural. Encerrarlos en estructuras de hormigón puede resolver un problema urbano de forma temporal, pero altera el comportamiento natural de los ecosistemas, reduce la biodiversidad y limita la capacidad de infiltración y regulación de las aguas”, expresó Reyes Estrella.
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