Abraham Lowenthal, politólogo norteamericano y fundador del Diálogo Interamericano, será reconocido con un doctorado Honoris Causa por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en un acto en que se resaltará la labor realizada por el intelectual cuando llegó a Santiago en los años 60 a trabajar con la Asociación Para el Desarrollo de Santiago, que en sus inicios presidió el ingeniero Tomás Pastoriza.
Lowenthal recordó esos años con Manuel José Cabral, Luis Crouch y muchos otros que activaron las instituciones que surgieron entonces, entre ellas la Universidad Católica Madre y Maestra, el Instituto Superior de Agricultura, y el Banco Popular.
Lowenthal dijo que al llegar al país tenía 23 años, ahora tiene 85, y Pastoiriza le propuso un programa de trabajo que incluía en primer lugar aprender español con fluidez, integrarse totalmente a la idiosincrasia cibaeña, y recuerda que Agripino Núñez Collado hablaba en un cibaeño que era difícil para él de entender, porque incluía muchas palabras con i, tradicional entre los campesinos del Cibao.
Recordó que ofreció en la Universidad el primer curso de ciencias políticas que se impartió allí, y que era el primer curso que él impartía, en un área en la que luego se graduaría en la Universidad de Harvard.
Se quedó en el país, tuvo su primera hija en Santiago, y cuando le tocó escribir su tesis, la hizo sobre la intervención militar de los Estados Unidos en República Dominicana, algo que entendía era contrario a la política del Estado norteamericano, que había aprobado la Doctrina Roosevelt o Corolario Roosevelt, aprobado en 1904, de que Estados Unidos no intervendría militarmente en ningún país.
El profesor, ya retirado, se refirió a la actual situación de los Estados Unidos, y dijo que algunas cosas no tienen sentido y por tanto no se pueden explicar. Recordó que cuando llegó al poder Donald Trump no tenía reputación como político sino como empresario inmobiliario, y que por las decisiones que toma en este momento “no pensé nunca que pudiera hacerlas”, porque un día sale con una cosa y otro sale con otra.
Confió en que hay muchas posibilidades de salir de lo que estamos viendo en este momento, y que no se puede dañar al mundo permanentemente.
Dijo que los chinos no son locos ni son destructores, pero lo que el presidente Trump está haciendo es muy bajo. Dijo que Estados Unidos fue siempre un país abierto a las migraciones, y que los ataques de ICE a migrantes y ciudadanos jamás se pensó que pudiera verse en Estados Unidos, y que por eso los republicanos van a perder el poder. Dijo que una enseñanza en su vida es que ahora sabe que es mucho más fácil destruir que crear instituciones, y que “Hitler fue, de todas maneras, peor que Donald Trump”.
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