La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, defendió que la justicia “no debe ser un lujo” ni un servicio atrapado en la burocracia, y sostuvo que debe estar instalada “en el corazón” de las comunidades, al encabezar un acto donde se presentó una nueva sede definida como centro integral de acceso a la justicia para Cienfuegos.
Reynoso describió a Cienfuegos como “un conglomerado social vibrante” y remarcó la dimensión de la comunidad: más de 52 mil familias, más de 40 sectores y más de 77 comunidades. Con esa realidad, dijo, “no era justo que Cienfuegos no tuviera la justicia donde vive la gente”.
En un mensaje centrado en el enfoque de servicio público, la titular del Ministerio Público insistió en que la justicia es un derecho fundamental que toca los aspectos “que más importan a las personas: la vida, la calidad de vida, los bienes, la dignidad”. En ese sentido, sostuvo que el desarrollo de una comunidad no puede medirse solo por su progreso material, sus calles o su comercio, si no está “cimentado sobre la base de la justicia social y la dignidad humana”.
La procuradora reclamó una administración de justicia “empática, cercana y accesible” y recordó que, cuando un ciudadano busca un servicio, “no pide un favor”: exige la tutela de un derecho. Citó además una frase de la Constitución que dijo repetir en este tipo de actividades: “El Ministerio Público es garante del estado de derecho”, a la que atribuyó una gran carga de responsabilidad y vocación de servicio.
Reynoso también lanzó una advertencia contra las prácticas dilatorias dentro de las oficinas públicas. “Un vuelvo mañana, un firmo más tarde, un déjalo para la otra semana, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte de un ser humano”, afirmó, al señalar que el trabajo fiscal exige “profunda vocación” y “profunda empatía”.
En esa línea, sostuvo que quien se asume solo como “funcionario” y no como servidor público no puede desempeñarse en el Ministerio Público, porque —según dijo— la esencia del trabajo es atender a personas que muchas veces llegan “en condiciones de vulnerabilidad” para reclamar la tutela de sus derechos.
“Detrás de cada expediente, de cada sello, de cada firma, hay una vida, hay un rostro, hay una familia que espera justicia”, subrayó Reynoso, al pedir que la labor institucional no se limite a “trámite frío”. Y cerró con un mensaje dirigido a la comunidad: los “dueños verdaderos” de la sede, afirmó, no son los fiscales ni los empleados, sino “los ciudadanos y ciudadanas de Cienfuegos”.
Compartir esta nota