La generación Z, compuesta por jóvenes nacidos entre mediados de los 1990 y principios de los 2010, muestra una marcada aversión a responder llamadas telefónicas, un fenómeno que expertos en comportamiento digital han denominado telefobia.

Según encuestas recientes, aproximadamente el 25 % de estos jóvenes prefiere no recibir llamadas de voz, una tendencia que refleja cambios profundos en las formas de comunicación impulsadas por la tecnología y las redes sociales.

El impacto de la mensajería digital

Especialistas señalan que el auge de plataformas de mensajería instantánea, como WhatsApp, Instagram y TikTok, ha transformado la manera en que los jóvenes interactúan. Para muchos, estos medios ofrecen mayor control sobre el contexto y el ritmo de las conversaciones, a diferencia de las llamadas telefónicas tradicionales que pueden generar presión o interrupciones no deseadas.

“Las aplicaciones de mensajería permiten responder en el momento que el usuario considera oportuno, sin la inmediatez y la intrusión que caracteriza a una llamada”, explica uno de los investigadores consultados para el estudio.

Ansiedad, control y comunicación

La telefobia no se limita simplemente a la preferencia por un medio u otro. Para muchos jóvenes, contestar una llamada puede estar asociado con ansiedad social, presión por responder instantáneamente o la sensación de estar expuestos sin la preparación que permite un texto escrito.

La tendencia también revela diferencias generacionales: mientras que las llamadas todavía ocupan un lugar central en la comunicación para generaciones mayores, los jóvenes optan por formatos que les permiten mayor autonomía, claridad y estructuración del mensaje.

Cambios en la conducta social

Este cambio de hábitos no solo tiene implicaciones individuales sino también sociales. Expertos advierten que la preferencia por mensajes escritos puede influir en la forma en que los jóvenes construyen relaciones, gestionan conflictos y participan en entornos laborales en el futuro, donde las llamadas y videollamadas siguen siendo relevantes.

Asimismo, algunos psicólogos han observado que esta aversión no significa una incapacidad de comunicarse oralmente, sino una elección consciente de priorizar canales percibidos como menos invasivos o estresantes.

Un fenómeno global

Aunque la telefobia se observa con particular fuerza entre la generación Z, no es exclusiva de un país o una cultura específica. Estudios internacionales muestran que jóvenes de diversas latitudes comparten esta tendencia hacia formas de comunicación más flexibles y menos intrusivas, lo que plantea retos y oportunidades para sectores como la educación, el empleo y la atención al cliente.

Abraham Marmolejos

Periodista y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, docencia y creación de contenido.

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