El primer temblor se produjo a las 7:43 hora local (23:43 GMT del martes) a 18 kilómetros de profundidad, con su epicentro a 21 kilómetros al noroeste del municipio de Sarangani, en la provincia de Davao Occidental (sur del país), según el organismo filipino, que descartó que el sismo hubiera provocado daños.
El segundo terremoto, de magnitud 5,4, tuvo lugar a las 9:11 hora local (1:11 GMT) a 10 kilómetros de profundidad, y su epicentro se situó a 11 kilómetros del mismo municipio, sin que tampoco se hayan reportado por el momento incidencias.
Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés), que registra la actividad sísmica en todo el mundo, cifró la magnitud de los temblores en 5,1 y 5,2, respectivamente, y situó sus hipocentros a 57,8 y 45,9 kilómetros de profundidad, cerca de la localidad sureña de Balangonan.
Ambos sismos alcanzaron una intensidad de cuatro, calificada de "moderadamente fuerte" en la escala de diez niveles del Phivolcs, en el municipio de Sarangani, y se percibieron con intensidad tres o inferior en zonas próximas.
El gobernador de la vecina provincia de Sarangani, Rogelio Ruel Pacquiao, ordenó tras el primer terremoto suspender las clases presenciales y el trabajo en las oficinas gubernamentales con el fin de "permitir inspecciones de seguridad y evaluaciones de daños" en las áreas cercanas, según un comunicado en su cuenta oficial de Facebook.
El Phivolcs señaló que ambos movimientos son réplicas de los terremotos de magnitud 7,8 y 6,5 que se registraron el pasado junio frente a las costas de Sarangani y Davao Occidental, y que dejaron cerca de un centenar de fallecidos, un millar de heridos y unas 100.000 personas desplazadas.
Filipinas se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica en la que cada año se registran unos 7.000 terremotos, la mayoría de intensidad moderada.
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