Un episodio de incomodidad diplomática se instaló este domingo en la política exterior dominicana: la embajadora de Estados Unidos en el país, Leah Francis Campos, criticó públicamente la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, celebrada el sábado 18 de abril en Barcelona, España, y convocada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. El problema: el ministro de Justicia de República Dominicana, Antoliano Peralta Romero, estuvo presente en ese mismo foro.
A través de sus redes sociales la diplomática estadounidense calificó la cumbre como un evento de corte progresista que no representa los valores que Washington defiende en materia democrática. La crítica de Campos llegó en un momento en que la administración Trump ha marcado distancia explícita de los gobiernos de izquierda en América Latina y Europa.
La postura de la embajadora no es un hecho aislado: Campos ha sido una voz activa en el escenario político dominicano, alineada con la agenda conservadora de la administración Trump y con posiciones firmes sobre migración, soberanía fronteriza y valores sociales.
El Gobierno dominicano sale a deslindar
Ante la controversia, el propio ministro Peralta emitió un comunicado este domingo para aclarar el alcance de su participación. "No suscribimos declaración alguna ni nos fue solicitado", afirmó el funcionario, según reportó la agencia EFE.
El Ministerio de Justicia precisó que la delegación dominicana —integrada además por el cónsul en Barcelona, Antonio José Gómez Peña, y el viceministro de Derechos Humanos— asistió en calidad de observadora, sin comprometerse con los postulados del encuentro.
La cumbre, a la que acudieron los presidentes de México, Colombia, Sudáfrica y Uruguay, entre otros líderes progresistas, llamó a reformar la ONU y a actuar frente a "derivas autoritarias". Una agenda que, en el contexto geopolítico actual, resulta incómoda para un gobierno que mantiene una relación estratégica con Washington.
La IV Reunión Internacional "En Defensa de la Democracia" fue organizada bajo el liderazgo del presidente español Pedro Sánchez y reunió a figuras del progresismo global. Según Acento.com.do, la delegación dominicana subrayó el compromiso del país con los valores democráticos, sin que eso implicara adhesión a la declaración final del foro.
El hecho de que el mismo evento sea celebrado por unos y criticado por otros —incluyendo a la principal aliada diplomática de Santo Domingo— ilustra el estrecho margen en que se mueve la diplomacia dominicana en un mundo cada vez más polarizado.
Compartir esta nota