La decisión del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) de retomar los exámenes prácticos de conducción con vehículos reales y dejar sin efecto el uso de simuladores vuelve a poner en debate uno de los cambios más discutidos en el proceso para obtener la licencia de conducir en República Dominicana.
Los simuladores, introducidos como parte de un proceso de modernización del sistema, estuvieron en funcionamiento desde 2019, sustituyendo las pruebas prácticas tradicionales que se realizaban directamente en la vía pública.
Durante varios años, esta modalidad tecnológica generó opiniones divididas entre ciudadanos, expertos en seguridad vial y sectores del transporte.
La llegada de los simuladores
El uso de simuladores se introdujo como parte de los cambios impulsados tras la aprobación de la Ley 63-17 sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, con el objetivo de modernizar los mecanismos de evaluación de los conductores.
Las autoridades defendieron la medida argumentando que estas plataformas permitían simular diferentes escenarios de conducción, como lluvia, manejo nocturno o condiciones adversas de la vía, lo que hacía posible evaluar las habilidades de los aspirantes de forma más controlada.
Según explicó en su momento el Intrant, el sistema podía analizar variables como el control del vehículo, la reacción ante imprevistos y la capacidad de conducción bajo distintos contextos, utilizando software especializado para medir el desempeño del conductor.
Además, se planteó que la tecnología ayudaría a reducir la siniestralidad vial al ofrecer una evaluación más completa que una prueba práctica de pocos minutos.
Un modelo que generó críticas
Sin embargo, desde su implementación, los simuladores también enfrentaron críticas de parte de ciudadanos y sectores del transporte.
Muchos usuarios cuestionaban que el proceso para obtener la licencia se realizara en un entorno virtual, señalando que la conducción real implica situaciones que no pueden reproducirse completamente en un simulador.
Entre las críticas más frecuentes se encontraba la idea de que “la vida real no es un videojuego”, por lo que consideraban indispensable que el aspirante demostrara sus habilidades directamente en un vehículo.
Otros sectores, por el contrario, defendían la iniciativa al considerar que el país debía apostar por la modernización tecnológica de los procesos de evaluación, como ocurre en varios sistemas de formación vial en Europa y otras regiones.
El costo y el modelo de operación
La implementación de los simuladores también estuvo vinculada al contrato de servicios para la emisión de licencias de conducir, operado por la empresa D-Kolor, la cual manejaba la infraestructura tecnológica del sistema.
La empresa concesionaria era la responsable de instalar y operar la plataforma tecnológica como parte del contrato de emisión de licencias.
Este modelo fue objeto de cuestionamientos posteriores, especialmente cuando surgieron debates sobre la transparencia y la continuidad de los servicios vinculados a la emisión del documento tras dificultades legales entre D-Kolor e Intrant por presuntos casos de corrupción.
El fin del simulador
Con la reciente renovación del sistema de licencias de conducir y el cambio del proveedor que gestiona el servicio, el Intrant decidió volver a aplicar la prueba práctica con vehículos reales como requisito obligatorio para obtener el documento.
La institución explicó que los simuladores instalados en 2019 dejaron de utilizarse para ese proceso, aunque algunos podrían mantenerse con fines educativos o de concienciación vial.
La medida coincide con la emisión de la nueva licencia de conducir, que forma parte de un proceso de modernización del documento y del sistema de control de infracciones.
Cómo es ahora el proceso para obtener la licencia
Actualmente, el proceso para obtener una licencia de conducir en República Dominicana incluye varios pasos:
- Participar en una charla de educación vial impartida por el Intrant.
- Realizar una evaluación médica y psicofísica.
- Aprobar el examen teórico sobre normas de tránsito.
- Superar el examen práctico de conducción, ahora nuevamente en un vehículo real.
- Presentar certificado de buena conducta y completar el pago correspondiente.
El costo del trámite para quienes solicitan la licencia por primera vez ronda RD$2,500, mientras que la renovación del documento tiene un costo aproximado de RD$1,900.
En el caso de las categorías para vehículos pesados, los aspirantes deben presentarse con el vehículo correspondiente para realizar la evaluación práctica.
Un debate que sigue abierto
El regreso de las pruebas prácticas reaviva el debate sobre cuál es el método más efectivo para evaluar la capacidad de los conductores en un país que enfrenta altos índices de accidentes de tránsito.
Mientras algunos consideran que la conducción debe evaluarse únicamente en condiciones reales, otros sostienen que los simuladores pueden seguir siendo una herramienta útil para entrenamiento, educación vial y prevención de riesgos.
Lo cierto es que, tras casi siete años de implementación, la experiencia dominicana con los simuladores de conducción deja una discusión abierta sobre cómo equilibrar la tecnología y la práctica real en la formación de conductores.
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