La madrugada de este tres de enero de 2026, el sueño se quitó y el insomnio, como el silencio, todavía la habita. Ella, dirigente feminista (cuyo nombre no se revela por protección), vive el anunciado ataque militar de Estados Unidos a Venezuela desde su habitación, un universo completo de ansiedades e incertidumbres.
"El régimen se mantiene", escribe por Telegram, pese a que sí hubo bombardeos en helipuertos, en el aeropuerto militar La Carlota y en el aeropuerto de Charallave, cerca de Caracas, en Maracay… “El cuartel de la montaña también prendió en llamas”; lo vio desde la lejanía que añade la desesperanza y rememora con Acento.com.do
Con poca data de Internet, el silencio galopando las calles, una tensa calma circula y la respira. “Hay miedo y las represiones han hecho mella en los ánimos de las personas; las zonas populares están tomadas por las fuerzas militares; hasta temprano no había entrada hacia Caracas, y al parecer van a cerrar la frontera de Táchira y Cúcuta. Muchos militares en la calle y las personas resguardadas. La radio y televisión no dicen nada”, precisa la activista.
Y así fue, la madrugada de este 3 de enero de 2026 quedó marcada en la memoria de Venezuela como un día de sobresalto y desconcierto. El cielo de Caracas y de varios estados cercanos —Miranda, Aragua y La Guaira— se prendió con explosiones que anunciaban la intervención militar de Estados Unidos.
El presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores habían sido capturados en una operación relámpago de los Estados Unidos. Horas después, el propio Donald Trump confirmaba la detención, asegurando que ambos serían procesados por cargos de narcoterrorismo. La fiscal ha anunciado los cargos a los que se enfrentan y comienza la espera de una anunciada rueda de prensa.
En el Palacio de Miraflores, los funcionarios que permanecían en el gobierno decretaron estado de conmoción exterior, llamando a la defensa armada y denunciando la acción como una “gravísima agresión militar”. El discurso oficial se mezclaba con imágenes de soldados desplegados en las calles; pero se habla que pueden estar en Rusia.
La Premio Nobel de la Paz, ex candidata presidencial, María Corina Machado expresa que “es la hora de la libertad… Es la hora de los ciudadanos”, y hace un llamado a los militares a aceptar que Edmundo González retorne presidente, él ha realizado un retuit de este comunicado. Pero, se llevarían las sorpresas de sus vidas. Trump no apoya su retorno.
Lo cierto es que Venezuela amaneció en un nuevo escenario de incertidumbre. Para unos, la captura de Maduro representaba la posibilidad de un renacer democrático; para otros, el inicio de una etapa aún más peligrosa, marcada por la confrontación y la resistencia armada.
Ella, aún atemorizada en su Telegram intermitente, solo le queda la esperanza de que los derechos se respeten y que Venezuela no sea una nueva Vietnam. América Latina ya volvió a ser el patio trasero.
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