El calendario litúrgico católico recuerda este 28 de mayo a varios santos, mártires, religiosos y beatos que dejaron huella en la historia de la Iglesia. Entre las celebraciones más destacadas se encuentran las de San Germán de París y San Guillermo de Gelona, reconocidos por su labor religiosa y su influencia espiritual en Francia. La jornada también conmemora a mártires de distintas épocas y a figuras vinculadas con la vida monástica y pastoral.
¿Cuáles son los santos del 28 de mayo?
San Germán de París
San Germán de París nació cerca de Autun, en Francia, durante el siglo VI. Ingresó a la vida religiosa desde joven y llegó a convertirse en abad antes de ser nombrado obispo de París. Fue conocido por su austeridad, su dedicación a los pobres y su influencia sobre la corte merovingia.
Durante su episcopado impulsó la construcción de templos y trabajó para combatir abusos y conflictos sociales de su tiempo. La tradición lo recuerda como un pastor cercano al pueblo y una de las figuras religiosas más importantes de la Francia medieval temprana.

San Guillermo de Gelona
San Guillermo de Gelona fue un noble y militar franco relacionado con la corte de Carlomagno. Participó en campañas militares importantes y alcanzó prestigio como guerrero antes de abandonar la vida política para dedicarse completamente a la religión.
Más adelante fundó un monasterio en la región de Gelona y adoptó la vida monástica. Su figura quedó asociada al ideal del caballero cristiano que renuncia al poder y a las riquezas para vivir en oración y servicio religioso.

Otros santos y beatos del 28 de mayo
Beata Margarita Pole fue una noble inglesa ejecutada durante el reinado de Enrique VIII por mantenerse fiel a la Iglesia católica. Murió decapitada y es considerada mártir de la fe.
Beata María Bartolomea Bagnesi dedicó gran parte de su vida a la oración y la penitencia en Florencia. Es recordada por su profunda espiritualidad y vida de recogimiento.
Beato Antonio Julián Nowowiejski fue obispo de Płock y murió en un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial tras sufrir persecución por su fe.
Beato Herculano de Piegaro perteneció a la orden franciscana y destacó por su vida humilde y dedicada al servicio religioso.
Beato Ladislao Demski murió durante la ocupación nazi en Polonia debido a la persecución contra el clero católico.
Beato Lanfranco de Canterbury fue arzobispo de Canterbury y una figura importante en la reorganización eclesiástica inglesa tras la conquista normanda.
San Carauno de Chartres fue un pastor cristiano asesinado por defender su fe durante las persecuciones en la antigua Galia.
San Justo de Urgel participó activamente en la vida religiosa de la Hispania visigoda y dejó escritos de carácter pastoral y teológico.
San Pablo Hanh murió ejecutado en el siglo XIX durante las persecuciones contra los cristianos en Vietnam.
Santa Helicónides sufrió torturas y murió por negarse a renunciar al cristianismo durante las persecuciones romanas.
Santa Ubaldesca formó parte de la Orden de San Juan de Jerusalén y fue conocida por su servicio a enfermos y peregrinos.
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