El 21 de agosto la Iglesia católica recuerda a santos, beatos y mártires de distintas épocas y lugares.
Santos principales del 21 de agosto
San Pío X
San Pío X, cuyo nombre era Giuseppe Melchiorre Sarto, nació en Riese, Italia, en 1835, en una familia de origen humilde. Fue sacerdote, obispo de Mantua, patriarca de Venecia y finalmente elegido papa en 1903. Durante su pontificado impulsó la renovación de la vida cristiana mediante la catequesis, la reforma litúrgica y una mayor participación de los fieles en la Eucaristía.
Murió en Roma el 20 de agosto de 1914, poco después del comienzo de la Primera Guerra Mundial. Fue canonizado por el papa Pío XII en 1954 y su memoria litúrgica quedó fijada el 21 de agosto. Su figura está especialmente vinculada con la promoción del catecismo y de la comunión frecuente, incluida la participación de los niños.

San Sidonio Apolinar
San Sidonio Apolinar fue un escritor, funcionario romano y obispo de Clermont en la Galia durante el siglo V. Nació en Lyon hacia el año 430 en una familia de la aristocracia galorromana y llegó a ocupar el cargo de prefecto de Roma antes de dedicarse plenamente a la vida episcopal. También dejó poemas y cartas que constituyen un importante testimonio de la transición entre el mundo romano y la Europa de los reinos bárbaros.
Como obispo de Clermont defendió a su comunidad en un periodo marcado por invasiones y conflictos políticos. Se enfrentó al rey visigodo Eurico y llegó a ser confinado por su oposición. Murió hacia el año 479 y es recordado por la Iglesia como un pastor de gran formación y fortaleza ante las dificultades de su tiempo.

Otros santos y beatos del 21 de agosto
Santa Basa y sus tres hijos fueron mártires cristianos asociados a las persecuciones de los primeros siglos. Según la tradición, Basa sufrió el martirio junto a sus hijos Teognio, Agapio y Pistio, quienes también fueron asesinados por mantener su fe.
San Agatónico y compañeros fueron mártires de los primeros siglos del cristianismo. La tradición los sitúa entre los cristianos perseguidos durante el Imperio romano por negarse a abandonar su fe.
San Bonoso de Antioquía es venerado como mártir de la Iglesia antigua junto a San Maximiano. Su memoria aparece vinculada a las persecuciones cristianas del siglo IV.
San Maximiano de Antioquía es recordado como compañero de martirio de San Bonoso. Ambos forman parte de las conmemoraciones de los mártires de Antioquía del 21 de agosto.
San Cuadrado de Útica fue obispo y mártir en África. Después de permanecer junto a su comunidad cristiana durante la persecución, murió por su fidelidad a la fe.
San Euprepio de Verona es considerado uno de los primeros obispos de Verona. Su memoria pertenece a la Iglesia de los primeros siglos y se celebra el 21 de agosto.
San José Dang Dinh Viên fue un sacerdote vietnamita y mártir del siglo XIX. Murió durante las persecuciones contra los cristianos en Vietnam durante el reinado de Minh Mang.
San Luxorio de Cerdeña fue un mártir cristiano venerado en Cerdeña. La tradición lo sitúa entre los cristianos perseguidos durante las primeras etapas de expansión del cristianismo en la isla.
San Privado de Mende fue obispo y mártir de la Galia. Durante una invasión se refugió en una gruta y continuó dedicado a la oración y el ayuno; al negarse a abandonar a su comunidad y a rendir culto a los ídolos, fue golpeado hasta morir hacia el año 407.
Santa Ciriaca de Roma es venerada como mártir de los primeros siglos del cristianismo. Su culto quedó ligado a Roma y a la tradición de las mujeres cristianas que sufrieron persecución por su fe.
Beato Bruno Zembol fue un religioso franciscano polaco y mártir del siglo XX. Murió en el campo de concentración de Dachau durante la persecución nazi contra los religiosos y fue beatificado por san Juan Pablo II en 1999.
Beato Raimundo Peiró Victorí fue sacerdote dominico y mártir durante la persecución religiosa en España. Murió por su fe durante la violencia religiosa de la década de 1930 y forma parte del grupo de mártires españoles beatificados por la Iglesia.
Beato Salvador Estrugo Solves fue sacerdote y mártir español. Durante la persecución religiosa sufrió diversas adversidades antes de morir por su fidelidad religiosa.
Beata Victoria Rasoamanarivo fue una mujer de la nobleza de Madagascar que vivió en el siglo XIX. Tras quedar viuda, defendió a los cristianos y sostuvo la vida de la Iglesia cuando los misioneros fueron expulsados de la isla. También intervino ante las autoridades para proteger a la comunidad católica.
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