La Iglesia Católica conmemora este 20 de febrero a figuras fundamentales de los primeros siglos del cristianismo y la Edad Media. A continuación, detallamos la trayectoria y el motivo de la santificación de los protagonistas de esta jornada.
San Euquerio de Orleans: El obispo que desafió al poder
Nacido en una familia noble en Orleans, Francia, Euquerio ingresó muy joven al monasterio de Jumièges. En el año 721 fue nombrado obispo de su ciudad natal, cargo que aceptó por obediencia pero manteniendo siempre su espíritu monástico.
Es recordado principalmente por su integridad ante los conflictos políticos. Se opuso a Carlos Martel cuando este intentó confiscar bienes de la Iglesia para financiar sus campañas militares. Como consecuencia de su firmeza, fue desterrado a Colonia y luego a Lieja, donde vivió sus últimos días en oración.
Fue elevado a los altares por su defensa heroica del patrimonio eclesiástico y su desapego a los bienes materiales. Su vida fue un testimonio de que la fidelidad a los principios espirituales está por encima de las presiones de los gobernantes.
San Eleuterio de Tournai: El evangelizador de los francos
Vivió entre los siglos V y VI en la actual Bélgica. Fue un amigo cercano del rey Clodoveo I y desempeñó un papel crucial en la transición religiosa de la región tras la caída del Imperio Romano.
Se le atribuye la conversión masiva de los francos paganos. Su labor no fue solo administrativa, sino profundamente pastoral, reconstruyendo la fe en un territorio devastado por las invasiones.
La Iglesia lo reconoce como santo y mártir. Sufrió un ataque violento por parte de un grupo de heréticos que se oponían a sus enseñanzas sobre la Santísima Trinidad, muriendo a causa de las heridas recibidas. Su santificación honra su sacrificio final y su celo por la pureza de la doctrina.
San León de Catania: "El Taumaturgo" de Sicilia
Fue obispo de Catania en el siglo VIII. En una época de grandes supersticiones y desafíos para la fe en Italia, León se destacó por su cercanía con los más necesitados.
Es apodado el Taumaturgo por los numerosos milagros que se le atribuyen, especialmente curaciones. Se cuenta que incluso sobrevivió a pruebas de fuego para demostrar la veracidad de su mensaje cristiano frente a magos y charlatanes de la época.
Su canonización se fundamenta en su caridad inagotable y su capacidad para guiar a su pueblo mediante signos extraordinarios de fe. Es considerado un protector contra las fuerzas del mal y las enfermedades.
Santa Jacinta Marto: La humildad de una vidente
Una de las tres pastorcitas de Fátima, en Portugal. Siendo apenas una niña en 1917, afirmó haber presenciado las apariciones de la Virgen María.
Es recordada por su profunda madurez espiritual a pesar de su corta edad. Ofreció sus sufrimientos físicos, causados por la pandemia de la gripe española, por la conversión de los pecadores y la paz mundial. Falleció un 20 de febrero de 1920 en un hospital de Lisboa.
Fue canonizada por el Papa Francisco en 2017. La Iglesia reconoció su heroicidad de virtudes, destacando que la santidad no depende de la edad, sino de la entrega total a Dios y la aceptación del sufrimiento con amor.
También se recuerdan a estos santos, quienes son recordados como mártires:
San Serapión de Alejandría
Es recordado por su inquebrantable resistencia pacífica tras ser torturado y arrojado desde lo alto de su casa por una turba durante las persecuciones en Egipto. La Iglesia lo santificó como mártir de la paciencia, reconociendo su entrega total al no renegar de su fe a pesar del sufrimiento extremo.
San Tirannio y San Zenobio
Son recordados por su liderazgo espiritual en el Líbano, donde alentaron a la comunidad cristiana a mantenerse firme frente a las fieras en el anfiteatro de Tiro. Fueron santificados por su constancia en el testimonio, tras sobrevivir milagrosamente a los animales y aceptar finalmente el martirio en Antioquía.
Beata Julia Rodzinska
Es recordada como la "Madre de los Huérfanos" por su caridad heroica al cuidar a mujeres enfermas de tifus en el campo de concentración de Stutthof durante la Segunda Guerra Mundial. Fue beatificada por su sacrificio supremo de amor al prójimo, al contraer voluntariamente la enfermedad por asistir a las más necesitadas en el horror del Holocausto.
Beato Francisco Marto
Es recordado por su vida de profunda oración contemplativa y su deseo de "consolar a Dios" tras las apariciones de Fátima. Fue santificado (junto a su hermana Jacinta) por su heroicidad de virtudes infantiles, demostrando una madurez espiritual excepcional a través de la penitencia y el silencio.
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