En su rendición de cuentas del 27 de febrero de 2026, el presidente Luis Abinader dedicó un amplio segmento a detallar inversiones en infraestructura, desarrollo territorial y obras hidráulicas en distintas provincias. Sin embargo, no hizo ninguna referencia a la situación de la presa de Hatillo, ubicada en la provincia Sánchez Ramírez.
En su intervención ante la Asamblea Nacional no hubo referencia a la situación del embalse ni a acciones específicas dirigidas a atender su condición ambiental. Además, tampoco se mencionaron medidas preventivas o correctivas vinculadas a la gestión de la cuenca ni a los impactos económicos y sociales que enfrenta la provincia. De igual forma, el tema ambiental asociado a Hatillo quedó fuera del balance presentado.
La ausencia contrasta con el contexto actual del mayor reservorio de agua dulce del Caribe insular, construido sobre el río Yuna. En los últimos meses, comunidades, ambientalistas y sectores productivos han denunciado el deterioro de la calidad del agua, asociado a procesos de eutrofización, proliferación de algas y reducción de la actividad pesquera.
Asimismo, la presa de Hatillo cumple funciones vitales relacionadas control de inundaciones, riego agrícola, generación hidroeléctrica y abastecimiento indirecto de agua. Por tanto, cualquier afectación a su equilibrio ambiental tiene implicaciones económicas, sociales y sanitarias para la región Nordeste y el Bajo Yuna.
Mientras el discurso presidencial destacó inversiones en infraestructura vial, hospitales, sistemas de acueductos y proyectos turísticos distribuidos en todo el territorio, el tema ambiental vinculado a Hatillo no fue incorporado dentro del balance presentado ante el Congreso.
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