Con el inicio del año escolar 2026-2027, preparar la merienda y organizar la alimentación de los niños vuelve a convertirse en una tarea cotidiana para las familias. Pero más allá de resolver qué llevar en la lonchera, la etapa escolar representa una oportunidad para establecer hábitos alimentarios que pueden acompañar a los niños durante toda su vida.

Durante estos años los niños están creciendo, desarrollándose y aprendiendo, por lo que su alimentación debe ser variada, suficiente y de calidad.

Para la nutrióloga clínica Pilar Villafaña, la alimentación infantil también debe cumplir una condición que muchas veces se pasa por alto: debe ser sostenible para la familia.

¿Qué debería tener la alimentación de un niño en edad escolar?

Villafaña recomienda que la alimentación cotidiana esté basada principalmente en alimentos naturales o mínimamente procesados.

Entre las opciones que pueden formar parte de las comidas y meriendas están las frutas, preferiblemente de temporada; vegetales como zanahoria y pepino; grasas saludables como aguacate, frutos secos y aceitunas; además de lácteos como queso y yogur natural sin azúcar.

La combinación de estos alimentos permite preparar diferentes meriendas sin necesidad de recurrir diariamente a productos ultraprocesados.

La especialista considera importante que los niños tengan acceso a frutas y vegetales todos los días.

No tienen que presentarse siempre de la misma manera. Algunos vegetales pueden ofrecerse cortados en bastones o trozos pequeños, mientras que las frutas pueden combinarse con yogur natural o con otros alimentos.

El agua debe ser la bebida principal

La hidratación es otro de los hábitos que deben acompañar la jornada escolar.

Villafaña recomienda que el agua sea la bebida principal de los niños, en lugar de convertir los jugos y otras bebidas azucaradas en parte habitual de la alimentación.

Esto no significa que todos los alimentos que contienen azúcar tengan que desaparecer por completo.

La especialista establece una diferencia entre el consumo ocasional de un dulce y que los niños tengan disponibles constantemente jugos azucarados, galletas, chocolates y otros productos ultraprocesados.

La clave está en que estos últimos no sean la base de la alimentación cotidiana.

No se trata de prohibir alimentos

Para Villafaña, la alimentación infantil no debe construirse desde la prohibición. Lo importante es la frecuencia y el lugar que ocupa dentro del conjunto de la dieta.

Por eso, la recomendación es que la mayor parte de las opciones disponibles sean alimentos que aporten nutrientes y que los productos con mayor contenido de azúcar o menor valor nutricional no se conviertan en una presencia constante.

Asimismo, la especialista considera especialmente importante evitar que durante la infancia se establezcan dietas restrictivas o conversaciones centradas en si un niño está "gordo" o "flaco".

¿Qué poner en la lonchera? Guía para alimentar mejor a los niños durante el año escolar

Ideas de meriendas para llevar a la escuela

No es necesario preparar elaboraciones complicadas para ofrecer una merienda variada. Algunas de las combinaciones propuestas por Villafaña son:

Frutas y lácteos Frutas y grasas saludables
Fresas + yogur natural + linaza molida Guineo + canela
Mandarina + queso + yogur natural Mango + maní tostado
Lechosa + yogur griego natural Piña + almendras
Melón + queso blanco Manzana + almendras
Kiwi + yogur natural Guineo + mantequilla de maní

La idea es variar las combinaciones y aprovechar alimentos disponibles en el hogar y de temporada, de manera que preparar la merienda no se convierta en una carga económica o de tiempo para las familias.

Vegetales y acompañamientos Opciones preparadas
Zanahoria y apio en bastones + hummus Galletas integrales sencillas + aguacate
Tomates picados + queso + maní tostado Mini sándwich de pan integral con aguacate y tomate
Zanahoria + queso en cubitos Mini tortilla de maíz con aguacate
Pepino + aguacate machacado Avena + fruta + nueces
Palitos de vegetales + yogur natural como dip

La alimentación escolar también es una política de salud

Para Villafaña, la alimentación escolar tiene un enorme potencial como política pública porque llega a los niños independientemente de la situación económica de sus hogares.

En ese sentido, considera positivos algunos de los cambios realizados por el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) dentro del Programa de Alimentación Escolar.

Uno de los cambios que destaca es la eliminación de los néctares o jugos azucarados del menú durante el año escolar 2022-2023..

Para Villafaña, este tipo de cambio tiene un significado que va más allá de sustituir una bebida por una fruta. "Es cambiar el mensaje nutricional que estamos enviando desde la escuela", sostiene.

Cuando un niño recibe una fruta en lugar de una bebida azucarada, explica, no solamente se modifica lo que consume ese día, sino que también se genera exposición y familiaridad con alimentos que se busca que formen parte de su alimentación habitual.

No basta con entregar los alimentos

Aunque valora los avances, Villafaña considera que la alimentación escolar debe mantenerse bajo evaluación y mejora continua.

A su juicio, no basta con saber qué alimentos se sirven. También es necesario conocer cuánto de lo servido realmente consumen los estudiantes, cuáles alimentos tienen mayor aceptación, la calidad e inocuidad de las raciones, la variedad de los menús y su aporte nutricional.

También considera importante que, a futuro, se fortalezca la evaluación del impacto del programa sobre indicadores relacionados con la malnutrición, entre ellos la anemia, la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad.

El reto implica una logística amplia, reconoce, pero permitiría conocer mejor si la alimentación escolar está cumpliendo su objetivo no solo de alimentar a los estudiantes, sino también de contribuir a mejorar su salud.

Katheryn Luna

Editora de Economía

Editora de Economía. Periodista. Comunicadora Social, con maestría en Comunicación Corporativa. Experiencia en temas educativos, salud, turismo, tránsito, transporte, gestión de desechos, agua y economía. Premios AIRD, Funglode, FIL, Indocal, Unicef, Juan Bosch, Raphy Durán y PEL.

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