La República Dominicana fue escenario esta semana de uno de los encuentros más relevantes en materia de política de drogas entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. Punta Cana albergó la IV Reunión Anual del programa COPOLAD III, que reunió a 150 especialistas de 40 países durante dos días para trazar respuestas conjuntas frente al avance del narcotráfico, el aumento del consumo problemático y la expansión de las economías ilícitas.
Un foro que gana peso en el mapa regional
El encuentro, que cerró el martes 29 de abril bajo el lema Políticas de drogas en un contexto cambiante, no fue un evento protocolar más. En un momento en que el crimen organizado transnacional presiona con fuerza sobre los sistemas de seguridad, justicia y salud pública de la región, la reunión buscó traducir el diálogo político en compromisos concretos.
Los debates giraron en torno a ejes que reflejan la complejidad actual del fenómeno: la proliferación de sustancias sintéticas, el deterioro de la gobernanza en zonas de alta incidencia del narcotráfico, los sistemas de alerta temprana y la humanización de la justicia penal. También se abordó, con creciente urgencia, la dimensión ambiental del tráfico de drogas, un ángulo que hasta hace poco permanecía en los márgenes del debate institucional.
República Dominicana, más que anfitriona
La elección de Punta Cana como sede no fue casual. El embajador de la Unión Europea en el país, Raúl Fuentes Milani, destacó durante el encuentro el papel estratégico de la República Dominicana como socio clave para la seguridad del Caribe. El país, ubicado en una de las rutas de tránsito más activas del hemisferio, enfrenta presiones crecientes del crimen organizado que operan desde y hacia su territorio.
La ministra del Interior y de Policía, Faride Raful, intervino en un panel sobre colaboración público-privada y fue directa: "La corresponsabilidad del sector privado es fundamental para limitar los espacios de actuación de las economías ilícitas." Su presencia marcó el tono de una agenda que ya no se limita a los ministerios de seguridad, sino que interpela a sectores como la industria química, las cadenas logísticas y los puertos.
El sector privado entra al debate
Uno de los momentos más significativos del encuentro fue precisamente ese panel sobre alianzas público-privadas, que puso sobre la mesa una realidad que los estados no pueden ignorar: las redes del narcotráfico se infiltran en estructuras legales de comercio y logística, y combatirlas requiere la participación activa del sector empresarial.
Myriam Ferrán, directora general adjunta de la Dirección General de Asociaciones Internacionales de la Comisión Europea, lo encuadró en la estrategia Global Gateway de la UE: "Reforzar esta cooperación es clave para mejorar la capacidad de anticipación y respuesta frente a las nuevas dinámicas del narcotráfico."
COPOLAD se extiende hasta 2029
Más allá del balance del encuentro, la noticia de fondo es que el programa COPOLAD III fue ampliado hasta 2029. En sus cinco años de operación, el programa ha trabajado con 32 países y más de 300 instituciones, movilizando a más de 2.000 personas y ejecutando 78 acciones nacionales con 25 países y 9 acciones regionales.
La extensión implica también una actualización de prioridades: violencia asociada al narcotráfico, impacto ambiental del tráfico de drogas y fortalecimiento de los sistemas de información y alerta temprana serán los nuevos focos de trabajo.
El director del programa, Borja Díaz, resumió la apuesta: "COPOLAD actúa como una herramienta de cooperación y un puente entre regiones, facilitando el intercambio de experiencias y contribuyendo al desarrollo de políticas públicas más eficaces y adaptadas a cada realidad."
La agenda sigue este miércoles
Los resultados del encuentro alimentarán directamente la Reunión de Alto Nivel del Mecanismo de Coordinación y Cooperación en materia de Drogas UE-CELAC, prevista para este miércoles 30 de abril de 2026. Lo que se discutió en Punta Cana no queda en actas: define la orientación política de ambas regiones frente a uno de los desafíos de seguridad más complejos del presente.
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