¿Por qué la paridad de género sigue siendo esquiva en la Suprema Corte de Justicia de RD?
El Consejo Nacional de la Magistratura ratificó a cinco jueces, todos hombres. Con seis vacantes abiertas y el plazo de postulaciones cerrando el 15 de septiembre, organizaciones civiles y juristas advierten que el alto tribunal está a punto de repetir un patrón que la Constitución prohíbe pero que nadie ha podido romper.
El martes pasado, el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) cerró la evaluación de siete jueces de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) y ratificó a cinco. Los cinco son hombres. No fue un accidente. Fue la continuación de una tendencia que ningún CNM ha interrumpido desde que existe el mecanismo de evaluación por períodos de siete años, de acuerdo al levantamiento público realizado.
Con la salida de la jueza Vanessa Acosta Peralta (no confirmada en el proceso) y las demás vacantes acumuladas, la SCJ quedaría con apenas dos mujeres, Yorlin Vásquez y Miguelina Ureña, en una matrícula de 17 integrantes una vez completado el proceso. Eso equivale al 11,7 % de representación femenina en el tribunal que encabeza el Poder Judicial dominicano.
La Constitución dominicana ordena garantizar la participación equilibrada de mujeres y hombres en la administración de justicia. El resultado daría una dirección contraria.
El scoring de género: los números del proceso
El material disponible del proceso en curso permite construir una radiografía de la representación femenina en cada etapa.
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Acento accedió a la lista de postulados y postuladas, de acuerdo a esta de las más de 180 entidades, universidades, colegios profesionales, iglesias, sindicatos, cámaras de comercio, que presentaron propuestas ante el CNM, solo 10 incluyeron candidatas mujeres. Es entonces, de raíz y estructural la carencia de paridad en el proceso.
41 % de mujeres; proporción razonable pero por debajo del 50 %
Respaldo institucional
1,5
Solo 5,6 % de entidades propuso mujeres
Ratificaciones del CNM (esta semana)
0
Cinco ratificados, ninguna mujer
Composición proyectada de la SCJ
1,5
2 de 17 integrantes serían mujeres (11,7 %)
Promedio del proceso
2,1 / 10
Podría existir un déficit severo de paridad
Metodología: el scoring asigna 10 puntos a la paridad plena (50/50), con descuentos proporcionales según la brecha. Un puntaje por debajo de 4 indica déficit grave según los estándares del Comité de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)
Un historial sin excepciones
La Red de Observadores por la Institucionalidad (ROI) documentó un dato que resume décadas de práctica institucional: el CNM nunca ha ratificado a una jueza. Dos magistradas que llegaron al proceso de evaluación renunciaron antes de completarlo, pese a que sus evaluaciones no presentaban irregularidades.
El caso más reciente es el de la jueza Pilar Jiménez Ortiz, en noviembre de 2025. Jiménez Ortiz denunció arbitrariedad y sesgo político en el proceso, y terminó renunciando a su cargo. Su salida no generó ningún ajuste en el procedimiento.
"Las mujeres son sustituibles con facilidad en este sistema", advirtió la abogada constitucionalista Patricia Santana Nina, integrante del ROI, y quien da seguimiento al proceso. La organización señaló además que la carrera judicial dominicana tiene una composición mayoritariamente femenina, las mujeres representan el 64 % de la judicatura ordinaria y el 77 % de los juzgados de paz, según el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF), pero ninguna preside actualmente el Tribunal Constitucional, la SCJ, el Tribunal Superior Electoral ni la Junta Central Electoral.
La pirámide está invertida: las mujeres sostienen la base del sistema y desaparecen en la cúspide.
La presión desde abajo
Acento tuvo acceso a la carta que el 31 de agosto pasado 40 organizaciones populares del Gran Santo Domingo, agrupadas en la Coordinadora de Organizaciones Barriales Don Bosco (Codonbosco), presentaron al CNM para respaldar la candidatura de la magistrada Arelis Socorro Ricourt Gómez, jueza coordinadora del Departamento Judicial de La Vega, con más de 30 años en el Poder Judicial y una trayectoria docente en la Escuela Nacional de la Judicatura.
Magistrada Arelis Socorro Ricourt Gómez, jueza coordinadora del Departamento Judicial de La Vega.
"Su currículum muestra sus capacidades de trabajo, formación ética e integridad en su trayectoria en el Poder Judicial", señala la carta firmada por el director ejecutivo de Codonbosco, Alexis Rafael Peña, junto a representantes de juntas de vecinos, asociaciones de padres y madres, consejos comunitarios y organizaciones religiosas.
La carta va más lejos: pide que Ricourt Gómez sea considerada no solo como integrante de la SCJ, sino como su primera presidenta mujer. Que esa solicitud venga de organizaciones barriales, y no de los grandes gremios jurídicos o las universidades de élite, dice algo sobre dónde se origina la demanda de paridad en la justicia dominicana.
¿Desconfianza estructural?
La abogada Santana Nina ofrece una explicación que va más allá de los números. Las mujeres, dice, suelen desconfiar de estos procesos porque el trato discriminatorio es reiterado y documentado. El caso de Pilar Jiménez Ortiz, en 2025, reforzó esa percepción: una jueza que llega al proceso, denuncia arbitrariedad y termina afuera.
Esa desconfianza tiene consecuencias prácticas. Si las candidatas con más trayectoria calculan que el costo de someterse al escrutinio del CNM supera el beneficio, el sistema se autofiltra antes de que empiece la evaluación formal.
La comparación regional confirma que el fenómeno no es exclusivo de República Dominicana. En España, un estudio del dúo académico integrado por Ester Blay Gil e Ignacio González Sánchez, en 2022, documentó que las magistradas se postulan menos a cargos discrecionales —alrededor del 40 % de las candidaturas— en parte porque los años centrales de la carrera coinciden con las mayores cargas de cuidado familiar. En el Chile de 2024, Ximena Gauché Marchetti y un equipo de investigadoras identificaron que la movilidad geográfica exigida para ascender desincentiva a las mujeres con responsabilidades de cuidado. En Argentina, desde 1863 solo tres mujeres han integrado la Corte Suprema federal frente a 108 hombres. El patrón es regional. La solución, hasta ahora, no.
Lo que el CNM puede hacer todavía
El plazo para recibir propuestas vence el 15 de septiembre. Quedan seis vacantes por cubrir en la SCJ. ROI planteó que esas seis designaciones representan "una oportunidad para corregir el desequilibrio de género y fortalecer la independencia y profesionalización de la Suprema Corte". La organización también exigió que el CNM publique las actas y motivaciones de sus decisiones, para que la ciudadanía pueda evaluar los criterios aplicados.
"La ciudadanía debe poder conocer las razones de decisiones que inciden directamente en la composición, independencia y legitimidad del máximo órgano del Poder Judicial", señaló ROI.
Hay 24 mujeres entre los postulantes individuales. Varias tienen respaldo institucional, trayectoria en la carrera judicial y propuestas de organizaciones civiles. Los criterios que ROI propone para la selección: trayectoria, independencia, integridad, capacidad jurídica, compromiso con los derechos humanos, transparencia, no excluyen a ninguna de ellas. Lo que falta no es mérito. Es voluntad.
Las candidatas en carrera
Las 24 mujeres postuladas al proceso, en orden alfabético, de acuerdo a la documentación a la cual accedió Acento.com.do:
Periodista especialista en investigación, documentación y derechos humanos. Doctora en Periodismo & Comunicación de la #UAB. Productora transmediática y fundadora de una plataforma de periodismo feminista Ciudadanía Fémina.