Este viernes se cumplen nueve días de la ausencia de la niña de tres años de edad, Brianna Genao, y la calma impera en la comunidad Barrero, en el municipio Imbert, provincia Puerto Plata.
Hoy no hay drones sobre los sembradíos de cacao; las caravanas de vehículos de las autoridades son menos frecuentes y hasta la presencia de los agentes policiales y militares a la entrada del perímetro de búsqueda ha disminuido. Ninguna autoridad local ha hablado del tema, tras las confesiones de los hermanos Rosario Núñez de que mataron y enterraron a la infante.
En la comunidad continúa el rastreo en procura de evidencias, pero con menos ahínco que en los días anteriores. Todo está en calma en la comunidad; solo se oye el ruido de las lluvias esporádicas, las gallinas y otras aves, porque a partir de este jueves los nativos se han “recogido” para evitar las entrevistas. Pasado el mediodía, solo los reporteros gráficos, influencers, periodistas y el personal de la Policía y militares están en el entorno.
Desde este jueves, la falta de información oficial es la regla, lo que ha dado espacio a las especulaciones sobre lo que pasaría con los hermanos apresados e investigados y el proceso de búsqueda del cuerpo.
Desde el pasado martes no se ha permitido la entrada de los periodistas al área del trastero, donde se ha reportado que se han hecho excavaciones en procura de las evidencias del homicidio que los tíos abuelos habrían confesado, según fuentes del Ministerio Público.
Al unísono con la calma de la comunidad, se mantienen en voz baja las versiones de que Rafael y Reyes Rosario Núñez no son capaces de cometer un crimen.
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