El arzobispo coadjutor, Carlos Tomás Morel Diplán, destacó el valor de la vocación sacerdotal como un don de Dios, al reconocer la entrega, fidelidad y sacrificio de los sacerdotes, a quienes definió como signos de esperanza en medio de una sociedad marcada por múltiples desafíos.
A través de una publicación en redes sociales, exhortó al clero a mantenerse como constructores de unidad, comunión y servicio, al recordar que su misión trasciende lo laboral y se fundamenta en una entrega total al pueblo de Dios.
El prelado también alertó sobre las exigencias actuales donde el cansancio, la sobrecarga pastoral y la presión del entorno digital, que pueden debilitar la vocación si no se sostiene desde una vida espiritual sólida.
Asimismo, subrayó que el rol del sacerdote no consiste en sustituir a los fieles, sino en servir, acompañar y motivar el compromiso de todos los bautizados dentro de la Iglesia.
Insistió además en que, pese a los avances tecnológicos, ninguna herramienta puede reemplazar la cercanía humana del sacerdote, basada en la escucha, la empatía y la presencia activa en la vida de las personas.
Así como invitó a todos a orar por las vocaciones y por la perseverancia de quienes han respondido al llamado del Señor.
El mensaje fue pronunciado también durante la Misa Crismal celebrada por la Arquidiócesis de Santo Domingo en la Catedral Primada de América, una ceremonia propia del Jueves Santo en la que los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales y se consagran los óleos que serán utilizados en los sacramentos a lo largo del año.
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