Al reanudarse la audiencia del juicio de fondo por el colapso de la discoteca Jet Set, seguido contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, el Ministerio Público presentó a su segundo perito, el ingeniero Máximo José Corominas Quezada.
Durante su declaración, Corominas Quezada explicó que formó parte del equipo encargado de realizar el peritaje para determinar las causas del colapso del techo de la edificación, junto con los ingenieros Leonardo Reyes Madera y Eduardo Fierro.
El perito indicó que los tres especialistas fueron designados mediante un nombramiento de la Procuraduría General de la República y que los resultados de sus investigaciones fueron recopilados en un informe final.
Según explicó, el documento contiene los antecedentes, una introducción, la descripción de los estudios realizados a la estructura y los cálculos estructurales efectuados para determinar la causa del desplome del techo.
Durante su testimonio, Corominas Quezada relató que, al inspeccionar la estructura, encontraron zonas donde todavía permanecían restos del fino del techo y observaron la existencia de cuatro capas sobre la losa, cuando, según afirmó, solo debía existir una.
También señaló que en el depósito de escombros de la Feria Ganadera encontraron restos que evidenciaban igualmente la presencia de las cuatro capas de fino.
El especialista explicó que este hallazgo llevó al equipo de peritos a investigar el historial de cargas que había soportado el techo, utilizando fotografías públicas disponibles en Google Earth correspondientes a diferentes años.
A través de esas imágenes, afirmó que pudieron observar cómo fueron aumentando y cambiando los equipos instalados sobre el techo de la edificación.
Corominas Quezada sostuvo que la presencia de cuatro capas de fino no era correcta y explicó que la acumulación de agua en un techo puede ser consecuencia de una deformación de la estructura.
Indicó que, si después de retirar y sustituir el fino el problema vuelve a presentarse, es necesario revisar la estructura de la edificación antes de colocar una nueva capa.
El perito precisó que las cuatro capas encontradas tenían, en conjunto, un espesor de 37.5 centímetros, mientras que el techo había sido diseñado, según su declaración, para soportar un máximo de 10 centímetros de fino.
«Incidió negativamente porque el peso de diseño de la losa no es para 37 centímetros de espesor de fino, sino para máximo 10 centímetros», declaró.
Además, señaló que durante el peritaje verificaron la existencia de equipos de aire acondicionado, casetas que, según presume el equipo, podrían haber albergado chillers y varios tinacos colocados cerca unos de otros.
Según la declaración del perito, algunos de estos tinacos estaban ubicados sobre las vigas o muy próximos a ellas, una zona que el equipo investigador sospecha que pudo haber sido el punto donde comenzó el colapso de la estructura.
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