Los programas de educación y prevención vial desarrollados por la Fundación MAPFRE en República Dominicana han alcanzado a más de 1.2 millones de personas desde 2012, según datos ofrecidos por la propia entidad, en un país donde los accidentes de tránsito continúan entre las principales causas de muerte y lesiones.
La directora general de la organización, Elvira Vega García, sostuvo que la prevención constituye una de las herramientas más efectivas para reducir la siniestralidad vial. Durante actividades formativas realizadas en el país, señaló que la educación temprana permite fomentar conductas responsables en la vía pública y contribuir a la reducción de los accidentes.
Las jornadas incluyen recursos educativos como pistas de simulación vial, actividades prácticas para niños y simuladores del uso del cinturón de seguridad. De acuerdo con la fundación, estas iniciativas buscan reforzar conocimientos sobre normas de tránsito y promover hábitos de conducción más seguros entre conductores y peatones.
Vega García destacó además el papel que pueden desempeñar los niños en la transmisión de mensajes de prevención dentro de sus hogares, al incentivar prácticas como el uso del cinturón de seguridad y el respeto a los límites de velocidad.
Las acciones de educación vial forman parte de una cartera más amplia de programas sociales que la organización desarrolla en República Dominicana. Entre ellos figuran proyectos relacionados con la educación, la inclusión social y la protección de poblaciones vulnerables.
La fundación también participa en iniciativas como las Escuelas Sociodeportivas desarrolladas junto a la Fundación Real Madrid, programas de apoyo a la niñez mediante la Fundación Nuestros Pequeños Hermanos y el proyecto de ciudadanía digital “Controla tu Red”, ejecutado en coordinación con el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) y el Ministerio de Educación (Minerd). Según datos de la entidad, este último programa ha alcanzado a más de 205,000 personas.
Aunque organizaciones públicas y privadas han incrementado las campañas de sensibilización durante los últimos años, República Dominicana continúa registrando una de las tasas más altas de mortalidad por accidentes de tránsito en la región, una realidad que mantiene vigente el debate sobre la necesidad de fortalecer la educación vial, la fiscalización y el cumplimiento de las normas de tránsito.
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