La educadora María Teresa Cabrera cuestionó que la participación de las familias en la educación de sus hijos se reduzca a asistir a reuniones y actividades convocadas por los centros educativos y llamó a las escuelas a fortalecer ese vínculo para lograr una participación efectiva en el aprendizaje.
“Llamo a la familia, viene, asiste y ya por eso está participando. No, eso no es participación”, afirmó Cabrera durante el encuentro de análisis de los resultados de PISA 2025 en República Dominicana.
La maestra planteó que la relación entre familia, escuela y comunidad debe construirse de manera más profunda y con objetivos comunes. Consideró que la participación de los padres no debe medirse únicamente por su presencia física en las actividades escolares, sino por su capacidad de involucrarse en el proceso formativo de sus hijos.
“La influencia poderosa que tiene la familia y la propia comunidad, la escuela no puede prescindir de ella para cumplir con su misión”, sostuvo.
Cabrera señaló que el aprendizaje no ocurre exclusivamente dentro de las aulas, por lo que la escuela necesita articularse con las familias y la comunidad para contribuir a la formación de los estudiantes.
“La educación no ocurre, el proceso de aprendizaje no se da solo en el espacio escolar”, expresó.
En ese sentido, llamó a revisar la forma en que los centros educativos están construyendo sus relaciones con las familias. Cuestionó si las prácticas actuales realmente permiten una participación efectiva o si se mantienen esquemas en los que la escuela ocupa una posición central de poder.
Según Cabrera, la relación debe ser horizontal y permitir que los distintos actores trabajen hacia una misma dirección. La escuela, sostuvo, tiene un papel fundamental en la creación de esas condiciones.
“La familia no estudió pedagogía”, afirmó al explicar que los padres no tienen que conocer necesariamente las metodologías educativas para cumplir su papel en la formación de sus hijos.
Señala, además, que corresponde a la escuela propiciar el nivel de comprensión de las familias para que estas puedan desempeñar adecuadamente su rol en la formación de niños y adolescentes.
Cabrera consideró que fortalecer este vínculo debe formar parte de una mirada más amplia sobre los factores que inciden en los aprendizajes. En su intervención, planteó que la búsqueda de mejores resultados educativos requiere analizar de manera conjunta las condiciones de la escuela, la familia y la comunidad.
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