El trayecto entre el lugar donde fue arrestado Miguel Antonio Lucas Valenzuela, conocido como "Miguelito", y el destacamento policial de La 17 toma apenas diez minutos en condiciones normales. En hora pico, un recorrido realizado por periodista del periódico Acento confirmó que el desplazamiento no supera ese tiempo.

Sin embargo, para la familia de Miguelito ese recorrido encierra una de las mayores interrogantes del caso. Según videos en poder de sus parientes, el joven fue arrestado alrededor de las 5:07 de la tarde del miércoles 8 de julio de 2026 en Caña Bonita, Hatillo, San Cristóbal.

No obstante, los registros ubican el ingreso al destacamento cerca de las 8:00 de la noche. Entre ambos momentos transcurrieron casi tres horas cuyo destino, aseguran, nadie ha explicado. "¿Dónde estaban en ese plazo de tiempo?", cuestiona Wellington de los Santos Lucas, primo de Miguelito, convencido de que esa franja horaria debe formar parte de la investigación.

Lugar de donde se llevaron a Miguel Antonio Lucas Valenzuela
Foto. José Hadonis Ruiz Cuesta
Destacamento de San Cristóbal Foto. José Hadonis Ruiz Cuesta

Un padre que esperaba encontrar vivo a su hijo

Para Miguel Ángel Lucas Maldonado, padre del joven, el dolor comenzó mucho antes de recibir la noticia de la muerte de su hijo.

Relata que durante el fin de semana intentó lograr su liberación mientras recibía mensajes de personas que, según afirma, le hablaban de supuestas gestiones económicas para sacarlo del destacamento.

Ataúd con el cuerpo Miguel Antonio Lucas Valenzuela, conocido como Miguelito

También asegura que un hombre que compartió celda con Miguelito se acercó al funeral para decirle que había sido golpeado mientras permanecía detenido, aunque abandonó el lugar por temor a represalias.

"Lo único que quiero es que se sepa la verdad", repite el padre, quien sostiene que su hijo fue dejado detenido durante el fin de semana cuando, según él, todavía podía resolverse su situación judicial.

"Era un muchacho sano"

En la vivienda familiar las descripciones se repiten una y otra vez. "Era un muchacho sano", dice un tío. "No se metía con nadie", añade otro familiar. "Lleno de salud", insiste un vecino.

La familia sostiene que antes de ingresar al destacamento Miguelito fue evaluado médicamente y que existía una certificación de que no presentaba problemas de salud.

Cinco días después, cuando fue llevado a una audiencia, afirman que ya no podía sostenerse por sí mismo. Según el relato de sus familiares, tras salir del tribunal tuvo que ser trasladado en motocicleta hasta un hospital, donde fue grabado vomitando sangre y presentando visibles lesiones físicas.

"No era el dueño del verifón"

Para Wellington de los Santos Lucas, incluso el motivo del arresto resulta desproporcionado. Sostiene que Miguelito trabajaba con un verifón, pero asegura que no era propietario del equipo. "Era un empleado. Si había una investigación, debían perseguir a quienes dirigían esa actividad y no cargar toda la responsabilidad sobre un trabajador", afirma.

Restricciones y preguntas sin respuesta

Los familiares denuncian que durante los seis días de detención enfrentaron dificultades para verlo y que incluso el abogado tuvo restricciones para acceder a él. Aseguran que Miguelito alcanzó a enviar un mensaje pidiendo que hicieran todo lo posible para sacarlo porque "no aguantaba más", pero dicen que esa información nunca llegó a tiempo a su padre.

También cuestionan que, pese al deterioro físico con el que se presentó a audiencia, regresara bajo custodia policial antes de recibir atención médica especializada.

Dos versiones enfrentadas

El caso tomó un nuevo giro cuando la Fiscalía de San Cristóbal informó que la muerte obedeció a leptospirosis, descartando violaciones a los protocolos.

La familia rechaza esa explicación.

Presentó resultados de análisis clínicos realizados por un laboratorio privado que, según afirman, descartan esa enfermedad y sostiene que la investigación debe centrarse en posibles violaciones de derechos humanos, incluyendo presuntos maltratos, la demora en recibir asistencia médica y las circunstancias de su detención.

Los 10 minutos que nunca aparecieron: las horas sin respuesta en el caso de Miguelito

Una comunidad que exige respuestas

Felipe Lucas Andújar, alcalde de Caña Bonita, recuerda haber presenciado el arresto. Dice que nunca imaginó que aquella detención terminaría convirtiéndose en uno de los casos más comentados del país y asegura que la comunidad permanece unida exigiendo justicia.

Las protestas comenzaron frente al destacamento de La 17 y posteriormente llegaron hasta la Procuraduría General de la República.

Familiares exigen justicia

Mientras las autoridades mantienen la versión oficial sobre la causa de muerte, la familia insiste en que aún quedan demasiadas preguntas abiertas.

La principal sigue siendo la misma desde el primer día: ¿qué ocurrió durante las casi tres horas transcurridas entre el arresto de Miguelito y su llegada al destacamento?

Hasta ahora, esa pregunta continúa sin una respuesta pública.

Mery Ann Escolástico

Periodista

Ganadora de Historias de Reciclaje – Premio Mundo sin Residuos al Periodismo 2020-2021. Autora del libro de poemas “Desahogando mis deseos”. Periodista, Fotoperiodista, Corresponsal de Eventos, Abogada y Docente en UNAPEC.

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