El regreso a clases implica mucho más que comprar uniformes, preparar los útiles escolares y ajustar nuevamente los horarios de sueño. Para los padres, el inicio del año escolar también representa una oportunidad para acompañar a sus hijos en un proceso de adaptación que involucra aspectos académicos, emocionales y sociales.
En República Dominicana, el año escolar 2026-2027 comienza este lunes 24 de agosto, por lo que las familias se preparan para el retorno de los estudiantes a las aulas. Ante este escenario, la maestra y psicóloga Berenice Hernández ofrece seis recomendaciones que pueden ayudar a los padres a acompañar a sus hijos antes y durante el proceso de escolarización.
1. ¿El centro educativo responde a las expectativas de los padres y las madres?
Antes de inscribir a un niño en un centro educativo, los padres deben conocer algo más que su ubicación, instalaciones o propuesta académica. Hernández recomienda informarse sobre la filosofía, los valores, las normas y la metodología de enseñanza de la institución.
Estos aspectos deben ser compatibles con la educación y los principios que la familia desea transmitir al niño. También es importante conocer cómo el centro maneja la disciplina, la convivencia, la comunicación con las familias y las necesidades individuales de los estudiantes.
De acuerdo con la especialista, esta información permite a los padres determinar si el ambiente escolar puede ser adecuado para el desarrollo integral de su hijo. La elección, por tanto, no debería reducirse a encontrar una escuela, sino a identificar un espacio que guarde relación con la visión educativa de la familia.

2. Tome en cuenta la personalidad de su hijo (a)
No todos los niños se adaptan de la misma manera a un ambiente escolar. Por eso, Hernández recomienda que los padres observen si las características del colegio toman en cuenta aspectos individuales como el temperamento, los intereses, el ritmo de aprendizaje, las habilidades sociales y las necesidades emocionales del estudiante.
La adaptación es importante, pero no debe producirse a costa de la personalidad del niño. Según la maestra, el centro educativo debe favorecer una adaptación progresiva sin exigir que el estudiante cambie aspectos esenciales de su forma de ser para ajustarse al entorno.
El ambiente escolar también debería contribuir al desarrollo de su autonomía, seguridad, creatividad y capacidad para relacionarse con los demás, respetando sus características individuales.

3. Establezca una buena relación con la maestra
La relación entre los padres, las madres y la maestra puede convertirse en una herramienta importante para acompañar el proceso educativo. Hernández recomienda que desde el inicio exista una comunicación basada en el respeto, la confianza y la apertura.
Los padres pueden compartir con la docente información que ayude a conocer mejor al niño, como sus intereses, fortalezas, dificultades y la manera en que habitualmente se relaciona con los demás.
La comunicación, sin embargo, debe ser de doble vía. Así como los padres pueden aportar información sobre sus hijos, también deben estar disponibles para escuchar las orientaciones de la maestra y trabajar conjuntamente en beneficio del estudiante.

4. Hable con su hijo (a) antes de comenzar las clases
Para algunos niños, especialmente quienes enfrentan una nueva etapa escolar, el regreso a clases puede estar acompañado de dudas, nervios o temor ante lo desconocido. Por eso, Hernández recomienda que los padres conversen con ellos antes de comenzar la escolarización.
La conversación debe adaptarse a la edad del niño y plantearse de manera positiva y comprensible. Los padres pueden explicarle cómo será la escuela, qué actividades realizará, quién será su maestra y qué puede esperar durante los primeros días.
También es importante darle espacio para hablar. Preguntarle qué piensa, qué espera y si tiene alguna preocupación permite que pueda expresar sus emociones, dudas o temores.
Según Hernández, esta preparación emocional puede contribuir a disminuir la ansiedad y facilitar una adaptación más segura y positiva.
5. Conozca qué se espera del niño (a) según su edad y nivel
Los padres también pueden involucrarse en el proceso educativo conociendo, de manera general, los aprendizajes y competencias que se espera que los niños desarrollen de acuerdo con su edad y nivel educativo.
Hernández señala que conocer estas expectativas permite comprender que el desarrollo infantil no se limita a aprender a leer, escribir o completar actividades académicas. También incluye dimensiones comunicativas, cognitivas, socioemocionales, motoras y de autonomía.
Esta información puede servir como referencia para acompañar al niño desde el hogar sin convertir el aprendizaje en una fuente de presión innecesaria. La idea es que los padres conozcan el proceso y puedan apoyar a sus hijos, no que transformen cada aprendizaje esperado en una exigencia.

6. Dé seguimiento durante todo el año escolar
El acompañamiento de la familia no termina cuando el niño queda matriculado ni cuando concluye su primer día de clases. Para Hernández, los padres deben dar seguimiento a su adaptación, desempeño académico, relaciones con sus compañeros y bienestar emocional.
Esto puede hacerse mediante una comunicación periódica con la maestra, la participación en reuniones y actividades escolares y conversaciones frecuentes con el propio niño.
Preguntarle cómo se siente, qué experiencias tuvo durante la jornada o qué situaciones llamaron su atención permite que los padres conozcan mejor cómo está viviendo el proceso.
Hernández aclara que ser un padre presente no significa supervisar constantemente a la escuela o al niño. Se trata de demostrar interés, disponibilidad y compromiso con su proceso educativo.
El objetivo no es solo que el niño (a) se adapte a la escuela
Según las recomendaciones de la maestra Hernández, la escolarización no debería medirse únicamente por la capacidad del niño para adaptarse a las exigencias de un centro educativo.
El propósito es que encuentre en la escuela un espacio seguro que favorezca su aprendizaje, desarrollo integral, autonomía y bienestar emocional, explica la especialista.
Por eso, el papel de la familia comienza antes del primer día y continúa durante todo el año escolar. Preparar al niño, conocer el centro educativo, mantener comunicación con la maestra y acompañar su desarrollo son acciones que pueden contribuir a que el regreso a clases sea una experiencia más segura y positiva.
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