A 61 años del estallido que sacudió la República Dominicana y desafió la intervención militar de Estados Unidos, el país conmemoró ayer viernes el aniversario de la Revolución de Abril de 1965 con una jornada que cruzó fronteras entre la academia, el arte y la movilización ciudadana. Tres escenarios distintos, un mismo propósito: mantener encendida la memoria de una gesta que definió el rumbo de la nación.








La UASD honró a sus héroes con 3,348 nuevos profesionales
La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) —institución que en 1965 fue epicentro de la resistencia constitucionalista— encabezó la jornada con su ceremonia de investidura en la Plaza Héroes de Abril, espacio que lleva el nombre de quienes dieron la vida por la democracia y que este viernes volvió a llenarse de togas y birretes.
En el acto, presidido por el rector Editrudis Beltrán Crisóstomo, fueron graduados 3,348 nuevos profesionales de grado y posgrado. Beltrán Crisóstomo subrayó que la educación constituye la forma más elevada de rendir tributo a la patria, trazando así una línea directa entre el sacrificio de los constitucionalistas y el esfuerzo de cada egresado.
El rector también anunció avances institucionales de envergadura: el remozamiento de la Biblioteca Pedro Mir —nombrada en honor al poeta nacional que inmortalizó la gesta en sus versos—, la creación de nuevos espacios estudiantiles y la implementación de un rediseño curricular centrado en competencias para el siglo XXI.
Una baraja de 56 imágenes para no olvidar
En el ámbito cultural, la conmemoración encontró una expresión tan original como poderosa. El artista plástico Thimo Pimentel —galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas y una de las voces más activas del arte contemporáneo dominicano— presentó el proyecto "IDENTIFY… Las Barajas de aquel Abril", una reinterpretación visual de la gesta de 1965 que desafía los formatos tradicionales del archivo histórico.
La propuesta consiste en una baraja compuesta por 56 imágenes históricas, muchas de ellas colorizadas digitalmente, que rescatan del blanco y negro el rostro humano de aquella guerra civil. Cada carta incorpora un código QR que amplía la información y conecta al espectador con fuentes documentales, convirtiendo el juego en una herramienta educativa e interactiva al alcance de cualquier generación.
La iniciativa de Pimentel dialoga con el espíritu que Acento ha documentado en estas semanas: el de una sociedad que se niega a dejar morir en el olvido una historia que, como señalaron articulistas del medio, "sigue convocando plumas, memorias y debates" seis décadas después.
Al pie de Caamaño, la memoria en las calles
La jornada también tuvo su capítulo en el corazón histórico de la capital. Organizaciones sociales y políticas se congregaron en la calle El Conde, frente al Parque Independencia, al pie de la estatua del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, el militar que lideró la resistencia constitucionalista y se convirtió en símbolo de la soberanía popular.
El acto reunió a movimientos que reivindicaron el significado de la gesta como bandera de lucha por la constitucionalidad y la independencia nacional, en un momento en que el debate sobre la soberanía y la democracia sigue siendo tan urgente como en 1965.
Estas actividades evidenciaron que, a más de seis décadas, la Revolución de Abril no es solo una página del libro de historia.
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