La República Dominicana perdió este jueves a uno de sus grandes constructores de empresa. Román Ramos Uría, fundador del Grupo Ramos —conglomerado que agrupa marcas como La Sirena y Sirena Supermercados—, falleció a los 84 años, dejando un legado que transformó para siempre el comercio minorista del país.
Nacido el 18 de octubre de 1941 en Asturias, España, Ramos llegó a tierras dominicanas en 1959, con apenas 17 años y la determinación de quien no tiene más capital que el trabajo. Cuatro años después, en 1963, comenzó su vínculo con La Sirena como empleado. Fue ese primer paso —humilde, anónimo— el que marcaría el rumbo de toda una vida.
En 1965, con visión y audacia, adquirió la tienda de la avenida Mella. Aquella operación fue el punto de partida de lo que con el tiempo se convertiría en el Grupo Ramos: una empresa que hoy emplea a miles de dominicanos y forma parte del paisaje cotidiano de millones de familias en todo el territorio nacional.
A lo largo de más de seis décadas, Ramos supo leer los cambios del mercado, adaptarse y crecer sin perder el norte. Su estilo de liderazgo combinó la disciplina del empresario europeo con la calidez y el pragmatismo que aprendió en su país adoptivo.
En 2005, en un gesto que habló tanto de su confianza familiar como de su madurez empresarial, cedió la presidencia ejecutiva a su hija Mercedes Ramos, quien continuó y expandió la obra de su padre. Él permaneció como presidente del Consejo de Directores, acompañando desde la cima sin abandonar la casa que construyó con sus propias manos.
Román Ramos Uría fue, en definitiva, un inmigrante que eligió a la República Dominicana y al que la República Dominicana eligió de vuelta. Su historia es la de un hombre que llegó con poco, dio mucho y dejó una huella que difícilmente se borrará de la memoria económica y social del país.
Descanse en paz.
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