Visiblemente afligido y con la voz entrecortada, Gregory Adames, empleado y víctima del colapso de la discoteca Jet Set, relató durante el juicio de fondo los momentos posteriores a la caída del techo. Dijo que, tras el desplome, miró hacia arriba y exclamó: “Dios mío, ¿por qué? ¿Por qué?”, y afirmó que las personas que estaban a su lado no sobrevivieron.
Compartir esta nota