Desde que leí "La fiesta del Chivo", llevo años comparando en mi mente las magníficas casonas del Barrio República de la zona central de Santiago de Chile de mi adolescencia con las que veo a diario en los últimos nueve años en Santo Domingo.

Son las mismas que se describen en la novela de Vargas Llosa cuando su protagonista, Urania Cabral, recorre el barrio que la Zona Colonial tiene de vecino en su oeste, nombrado Gazcue por el novelista a sabiendas de que proviene del apellido de Francisco de Gascue y Olaiz, un oficial de la Real Hacienda de origen navarro que era dueño de una finca en esta zona.

El que se imponga con "z", Gazcue, y no privilegie el Gascue con "s", resulta tan sabroso como decir "nueva vez" en lugar del aburrido "otra vez", me dijo don Diego Torres, un "gazcuelino exquiteño" que se gana la vida en New Jersey con una especie de colmado orgulloso de una mayoría de clientes de la diáspora latina de varios países nuestros y que por estos días visita su natal República Dominicana, junto con dos nietos adolescentes.

Vive cerca del Metlife Stadium, donde entre junio y julio se jugarán varios partidos, incluida la final del Mundial de Fútbol 2026, y prevén que las ventas de su negocio familiar se multiplicarán, por lo que, a cuenta de ganancias del futuro cercano, decidió gastar los ahorros alojándose en un buen hotel de la zona, ya que el departamente de Gazcue el abuelo lo tiene alquilado.

Como Urania Cabral, don Diego recorrió Gazcue desde el hotel Jaragua y pidió a los nietos dejar la piscina y acompañarlo a fotografiar; ellos, cosas que no les gusten; que fueran con sus cámaras con la actitud de los opositores al gobierno, que todo lo ven mal y sucio. Él se concentró en el mar y las casonas.

Lo primero que captaron fue la tumba de un teléfono que en vida debió servir a taxistas ya desaparecidos, y un poco más allá la basura de la Avenida Independencia, una alcantarilla sin tapa y el cablerío aéreo -a veces terrestre cuando se caen los postes con algún choque o con las lluvias y también los árboles con las talas programadas. El abuelo les dice que será algo inexistente en el corto plazo gracias a iniciativas gubernamentales, al igual que las guaguas de pasajeros destartaladas que recorren con rumbo al Parque Independencia en competencia con inmensos camiones de carga que van al puerto, y ahora con hermosos autobuses en una ruta inaugurada la semana pasada.

También colaborarán con el higiene y el ornato de Gazcue ese y otros hoteles de cinco estrellas -los de media nube tampoco escasean en el barrio-, los restaurantes, los partidos opositores que ahí tienen sus sedes y las decenas de empresas de la zona, entre ellas aerolíneas y laboratorios de fama, porque los privados están conscientes de que deben colaborar con el Gobierno nacional y el municipal, les asegura a sus nietos don Diego Torres con más fe que certeza.

Los tres aceptaron regalar a Acento algunas de las fotografías que han tomado de Gazcue los últimos días de este febrero. Barrio retratado con ojos no habituales como los de Urania Cabral en su regreso a la casa de su padre, el senador Cabral, aquel ahora inválido que la entregó al sátrapa.

"… tampoco ha cambiado tanto, aunque el gris de sus paredes lo recordaba
intenso y es ahora desvaído, con lamparones, descascarado. El jardín se ha
transformado en matorral de yerbas, hojas muertas y grama seca. Nadie lo habrá
regado ni podado hace años. Ahí está el mango. ¿Era ése el flamboyán? Debió de
serlo, cuando tenía hojas y flores; ahora, es un tronco de brazos pelados y raquíticos.
Se recuesta en la puerta de hierro calado que da al jardín. El caminito de losetas
con yerbas en las junturas está enmohecido y, en la terraza y el porche, hay una silla
vencida…" ("La fiesta del Chivo").

Aldo Rodríguez Villouta

Radicado en República Dominicana desde 2017, donde trabaja en Acento (www.acento.com.do) y dirige la oficina dominicana de GlobeArt de Chile, su país natal. Previamente, corresponsal de Inter Press Service (IPS), Agencia EFE, Latin American New Service (Lans, EEUU), Associated Press (AP) y BBC en Ecuador, Brasil, Italia y Venezuela. Paralelamente, corresponsal en Venezuela y Ecuador de Monitor de Radio Red de México y colaborador de la Agencia France Press (AFP) y en varios medios de prensa nacionales de esos y otros países, entre ellos Ecuadoradio y Diario Meridiano, de Ecuador, y Gazeta Mercantil, versión Mercosul en Río de Janeiro.

Ver más