Cada 30 de junio, la República Dominicana celebra el Día Nacional del Maestro y la Maestra. Los discursos abundan, los reconocimientos se multiplican y las redes sociales se llenan de agradecimientos. Pero este martes, mientras el país rinde tributo a quienes forman a sus hijos, el gremio magisterial llega a la fecha con una lista de compromisos incumplidos que se arrastra de año en año.
El profesor Menegildo de la Rosa, secretario de Comunicaciones de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) y presidente de la Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte, lo dijo sin rodeos: la celebración "invita a la reflexión sobre los desafíos que enfrenta el sector de cara al inicio del año escolar 2026-2027″.
El Congreso se fue sin aprobar el bono vacacional
La queja más inmediata es concreta: el Congreso Nacional cerró su legislatura sin aprobar el bono vacacional que la ADP reclama desde hace varios años. El beneficio, que permitiría a los docentes costear útiles escolares para sus hijos, atender necesidades de salud y descansar del año lectivo, vuelve a quedar en el limbo legislativo.
No es la primera vez. La promesa del bono vacacional lleva tantos años circulando por los pasillos del Congreso que ya forma parte del paisaje de las demandas magisteriales, como un expediente que se renueva cada legislatura sin resolverse.
RD$ 9,000 millones prometidos, pero todavía sin pagar
El otro gran pendiente son los incentivos salariales derivados de la Evaluación de Desempeño Docente (EDD). El Gobierno dispuso RD$ 9,000 millones para pagar aumentos de entre 17 % y 32 % a los docentes que obtuvieron entre 70 y 100 puntos en la evaluación. El dinero, según confirmó el presidente de la ADP, Eduardo Hidalgo, está en el presupuesto. El pago, sin embargo, aún no se ha ejecutado.
La ADP solicitó formalmente que el desembolso se realice en julio, en un solo pago, y que sea retroactivo a octubre de 2025. De la Rosa reiteró hoy ese pedido y llamó al ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, a "disponer cuanto antes" la aplicación de los incentivos. Que haya que pedirlo en el Día del Maestro dice mucho sobre el ritmo de cumplimiento.
Un salario que no alcanza
Más allá de los bonos y los incentivos, la ADP insiste en una demanda estructural: un salario verdaderamente profesional. En un país donde el costo de vida no para de subir, los docentes del sistema público enfrentan condiciones que contrastan con la retórica oficial sobre la educación como prioridad nacional.
La tensión entre el discurso y la realidad se hizo más evidente este mes, cuando un grupo de diputados del Partido Revolucionario Moderno (PRM) impulsó una propuesta para descontar el salario a los maestros que participen en huelgas o paros. La ADP la rechazó de plano, calificándola como un intento de "cercenar derechos fundamentales consagrados en la Constitución". La iniciativa, que finalmente no prosperó, dejó una señal preocupante sobre cómo parte del oficialismo concibe la relación con el gremio.
La reforma educativa, otro frente abierto
A todo esto se suma el debate sobre el Decreto Presidencial 309-26, que motivó que la ADP, junto a Faprouasd y Anproted, convocara una consulta nacional sobre la reforma educativa para agosto. El proceso incluirá seminarios regionales entre el 7 de julio y el 6 de agosto, con participación de docentes, estudiantes, padres y comunidades. El magisterio quiere ser parte del diseño de su propio futuro, no solo destinatario de decretos.
Celebrar con dignidad, no solo con palabras
El Día del Maestro, el Día de la Maestra debería ser una oportunidad para que el Estado se mire al espejo. La República Dominicana destina el 4 % del PIB a educación —uno de los compromisos más celebrados de la última década— pero ese porcentaje no se traduce automáticamente en dignidad para quienes están frente al aula cada día.
Mientras el bono vacacional espera otra legislatura, los incentivos de la evaluación aguardan su pago y el salario profesional sigue siendo una aspiración, los maestros y las maestras del país llegan a este 30 de junio haciendo lo que siempre hacen: trabajar igual, cobrar lo que hay y esperar que esta vez sí se cumpla.
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