José Francisco Ramos Frías llegó a Madrid sin más capital que la voluntad. En 2003 plastificaba maletas en el Aeropuerto de Barajas; dos años después vendía tarjetas telefónicas a compatriotas que querían escuchar voces familiares desde la isla. Hoy, 23 años después, recibe uno de los reconocimientos más importantes del ecosistema emprendedor latino en Europa.
Un galardón que llega desde abajo
La VIII edición de los Premios Gala Musical, celebrada en el Centro Cultural José Espronceda de Madrid y organizada por Norberto Azor, distinguió a Ramos Frías con el título de "Emprendedor del Año". El comité organizador fundamentó la decisión en su trayectoria ininterrumpida de servicio a la diáspora dominicana, su liderazgo comunitario y la consolidación de su empresa de movilidad privada, Rafranjo Business.
Los Premios Gala Musical se han posicionado en los últimos años como uno de los principales espacios de visibilización del talento latino en el continente europeo, con especial énfasis en el aporte social y comercial de las comunidades migrantes.
Veintitrés años en Barajas: de trabajador informal a referente comunitario
Lo que distingue la historia de Ramos Frías no es solo el éxito empresarial, sino la continuidad de su presencia en el aeropuerto donde empezó. Durante más de dos décadas ha brindado asistencia gratuita —orientación, acompañamiento, gestión de situaciones de emergencia— a dominicanos que llegan a Madrid desorientados o en condiciones de vulnerabilidad.
Ese trabajo silencioso y sostenido, que no figura en ningún balance corporativo, fue precisamente lo que le valió el reconocimiento del comité de los premios.
Del aeropuerto a la diplomacia
Entre 2014 y 2020, su arraigo comunitario le abrió las puertas de la institucionalidad: fue designado consejero de la Embajada de la República Dominicana en España, cargo desde el cual amplió su capacidad de incidencia en favor de los compatriotas en el exterior.
Rafranjo Business: empresa con vocación social
Ramos Frías canalizó su experiencia y su red de contactos en la creación de Rafranjo Business, una corporación de servicios privados de movilidad que opera en España. Más allá de su actividad comercial, la empresa financia y apoya iniciativas deportivas y culturales de la diáspora dominicana en Madrid: clubes de fútbol, eventos culturales criollos y actividades de integración comunitaria.
"No queríamos crear solo una empresa exitosa, sino un motor de bienestar para los nuestros", afirmó el empresario al recibir el galardón.
La declaración resume una filosofía que, según quienes lo conocen, ha guiado cada etapa de su trayectoria: el éxito individual como herramienta al servicio del colectivo.
La diáspora dominicana en España
España alberga una de las comunidades dominicanas más numerosas fuera del Caribe. Según datos del Instituto Nacional de Estadística español, los dominicanos constituyen uno de los grupos latinoamericanos con mayor presencia en el país, concentrados principalmente en Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades. Su aporte económico —a través de remesas, emprendimientos y contribuciones fiscales— es significativo tanto para el país receptor como para las familias en la isla.
Historias como la de Ramos Frías ilustran una realidad que los datos estadísticos no siempre capturan: la de migrantes que, sin redes de apoyo institucional al llegar, construyen desde cero no solo su propio proyecto de vida, sino estructuras informales de contención para los que vienen después.
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