Son apenas las 5:00 de la madrugada de un sábado 4 de julio.

Mientras gran parte de Santo Domingo aún duerme, el Aeropuerto Internacional Las Américas ya está despierto.

Las pantallas iluminan los pasillos con una sucesión constante de destinos y horarios. Unos 25 periodistas se preparan para abordar un vuelo con destino a Venezuela, cuando se cumplen 11 días del doble terremoto que estremeció al país sudamericano el pasado 24 de junio.

Las Américas es, habitualmente, una puerta de entrada para el turismo. Por esta terminal llegó el 28 % de los extranjeros no residentes que visitan República Dominicana durante enero-junio de este año, según el Ministerio de Turismo (Mitur).

Pero esta mañana la terminal aérea tiene otro significado. Es punto de encuentro para familias que esperan el regreso de sus seres queridos, centro de salida de ayuda humanitaria y puente entre dos naciones unidas por décadas de migración.

Y no es para menos.

Durante años, el país sudamericano representó una tierra de oportunidades para miles de dominicanos que emigraron en busca de mejores condiciones económicas y sociales. Hoy, la realidad es distinta. Según datos del Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (Index), al menos 11,399 dominicanos residían en Venezuela hasta abril de 2026, un país donde el salario mínimo ronda los US$240 mensuales y que ahora enfrenta una de las peores tragedias de su historia.

En la terminal, la rutina aeroportuaria sigue su curso.

De-la-puerta-del-turismo-a-la-ruta-de-la-esperanza-un-vuelo-entre-Santo-Domingo-y-una-Venezuela-herida-5-728x546
De la puerta del turismo a la ruta de la esperanza, un vuelo entre Santo Domingo y una Venezuela herida. Foto: Ronny Cruz/Acento.com.do
De la puerta del turismo a la ruta de la esperanza, un vuelo entre Santo Domingo y una Venezuela herida. Foto: Ronny Cruz/Acento.com.do
De la puerta del turismo a la ruta de la esperanza, un vuelo entre Santo Domingo y una Venezuela herida. Foto: Ronny Cruz/Acento.com.do
De la puerta del turismo a la ruta de la esperanza, un vuelo entre Santo Domingo y una Venezuela herida. Foto: Ronny Cruz/Acento.com.do
De la puerta del turismo a la ruta de la esperanza, un vuelo entre Santo Domingo y una Venezuela herida. Foto: Ronny Cruz/Acento.com.do
De la puerta del turismo a la ruta de la esperanza: un vuelo entre Santo Domingo y una Venezuela herida

La pantalla de llegadas y salidas muestra más de 10 vuelos programados. Algunos parten hacia destinos tradicionales como Miami y Nueva York en Estados Unidos. Otros tienen como destino Bogotá y Medellín, en Colombia, ciudades que han ganado protagonismo entre los viajeros dominicanos. También hay aeronaves que ya emprendieron el largo trayecto hacia Madrid, España.

Los retrasos tampoco faltan. Algunos pasajeros observan fijamente las pantallas electrónicas en busca de actualizaciones. Otros conversan con representantes de sus aerolíneas intentando entender por qué sus vuelos no despegan a tiempo.

Pero entre todos los destinos hay uno que concentra las miradas.

Caracas

El vuelo de Arajet está programado para las 7:00 de la mañana. A diferencia de los demás, no transporta únicamente pasajeros. Lleva consigo ayuda humanitaria, expectativas, incertidumbre y la esperanza de quienes esperan regresar a casa en ese vuelo que saldrá desde Caracas a partir de las 5:00 de la tarde.

A pocos metros de las puertas de embarque, algunas personas se toman fotografías con familiares. Otras se abrazan en silencio. Hay despedidas breves y otras que parecen durar más de lo habitual. Nadie sabe con certeza qué encontrará al llegar.

La misión ha sido coordinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), que organiza una nueva operación para asistir a los dominicanos afectados por el desastre. La Cancillería explicó que el viaje tiene un doble propósito: entregar donaciones humanitarias al pueblo venezolano y facilitar a dominicanos que han expresado su deseo de regresar al país.

Las Américas sirve esta vez como plataforma logística para una operación de solidaridad internacional. Del otro lado espera el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Caracas, convertido en uno de los principales centros de recepción de ayuda internacional.

La tragedia continúa creciendo.

La noche de este viernes, las autoridades venezolanas actualizaron el balance de víctimas. Los fallecidos ascienden a 2,645 personas y los heridos suman 12,666. Además, unas 15,050 personas perdieron sus viviendas y 86,117 familias han requerido asistencia.

Los números son difíciles de dimensionar.

Las autoridades reportan 6,462 personas rescatadas, 885 edificios afectados y 189 estructuras completamente colapsadas. Para atender a los damnificados se han habilitado 59 campamentos temporales. Desde los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5, registrados con apenas segundos de diferencia, se han contabilizado 890 réplicas.

La región más golpeada ha sido La Guaira, una zona costera marcada por otro recuerdo doloroso: el deslave de 1999 que dejó miles de muertos y desaparecidos.

La magnitud del desastre también puede medirse desde el espacio.

Una evaluación satelital del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que 1.7 millones de estructuras se encuentran dentro de las áreas afectadas. El análisis concluye que 8.6 millones de personas estuvieron expuestas a sacudidas superiores a moderadas y que alrededor de 2.1 millones sufrieron los efectos más intensos.

Los daños físicos directos ya se estiman en US$6,700 millones, una cifra equivalente a cerca del 6 % del producto interno bruto venezolano.

Mientras tanto, República Dominicana continúa recibiendo a sus ciudadanos.

El pasado 29 de junio, el canciller Roberto Álvarez informó que ya se habían realizado seis operaciones de retorno desde Venezuela. Hasta esa fecha, 109 personas habían sido trasladadas al país, entre dominicanos y algunos extranjeros.

Entre los retornados había deportistas, médicos y ciudadanos comunes que quedaron atrapados en medio de la emergencia.

El primer vuelo de repatriación llegó con 65 pasajeros a bordo: 55 dominicanos y 10 venezolanos. La operación fue organizada por el Gobierno dominicano para facilitar el regreso de quienes permanecían en las zonas afectadas por los sismos.

Cinco días después de la tragedia comenzaron los primeros retornos. Once días después, continúan los esfuerzos.

A las puertas de embarque, el movimiento se intensifica. Los pasajeros comienzan a formar fila. Los periodistas ajustan cámaras, revisan baterías y confirman credenciales.

En pocos minutos despegará un avión rumbo a un país golpeado por la devastación.

Desde la pista de Las Américas partirá mucho más que un vuelo. Saldrán toneladas de ayuda, historias de reencuentros pendientes que Acento cubrirá de su vida, su historia y la decisión de volver a República Dominicana.

Pero, está la certeza de que, en momentos de desastre, los aeropuertos dejan de ser simples terminales de tránsito para convertirse en corredores de solidaridad.

La pantalla marca la hora.

Caracas sigue apareciendo entre los destinos del día con un vuelo que espera salir puntual a las 7:00 de este sábado 4 de julio.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

Ver más