Con una fuerte crítica a la falta de oportunidades y empleos en la juventud, los bajos salarios, las muertes por accidentes de tránsito, la falta de educación vial, el abandono de las personas en situación de calle, y el “sacrificio” de los que menos tienen, se pronunció la Cuarta Palabra del Sermón de las Siete Palabras, este Viernes Santo.

El reverendo padre Candelario Mejia Brito de la parroquia Santa Clara de Asís, expresó que hoy más que nunca el pueblo dominicano se siente abandonado en todos los sentidos, manifestando que “los únicos que están obligados a sacrificarse son los de abajo, los más pobres”.

Estigmatización por ser jóvenes: falta de empleo y bajo salario

El sacerdote consideró que los jóvenes cargan con la estigmatización de ser jóvenes. “Son condicionados por el ambiente social, la forma de vestir y hasta por la forma de hablar. Y las nuevas identidades que se asocian a la cultura juvenil de hoy”, sostuvo.

Lamentó que los jóvenes no tengan esperanza de empleo y que aquellos que logran insertarse al mercado laboral, el pago no compensa y son explotados, sobre todo en el sector turístico. 

Muertes por accidente de tránsito y falta de educación vial

Mejía Brito también citó que los jóvenes representan el mayor porcentaje de los muertos en accidentes de tránsito, homicidios y suicidios.

“Llama la atención que la gran mayoría de accidentes sean por falta de educación vial. Y a nadie le interesa esa realidad, parece que Intrant solo recuerda la educación vial el 5 de octubre”, indicó el sacerdote.

Los marginados y olvidados

El sacerdote también llamó a la reflexión sobre las personas en situación de calle, las cuales dijo están abandonadas. Dijo que las personas en la indigencia es una realidad y que aquellos que crean que es imaginación solo deben pasar por los alrededores del Hospital Moscoso Puello o debajo del elevado de la Ovando con Máximo Gómez.

“El grito de Jesús recoge el clamor de todos los hombres, de los marginados de la sociedad, de los rechazados, de los abandonados, de los más débiles”, consideró

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Al pronunciar la Cuarta Palabra basada en Mateo 27: 46, el reverendo padre reflexionó: "Como Jesús nuestro desamparo es la garantía de que seremos escuchados y ese grito no quedará sin respuesta. Ha llegado al trono de Dios y él va a intervenir para mostrarle al mundo que no ha muerto, ni está enfermo, ni nos ha dejado solos con nuestra vida miserable, sino que le importamos mucho, y que en Cristo él nos da la esperanza de un futuro mejor”.

Katheryn Luna

Editora de Economía

Editora de Economía. Periodista. Comunicadora Social, con maestría en Comunicación Corporativa. Experiencia en temas educativos, salud, turismo, tránsito, transporte, gestión de desechos, agua y economía. Premios AIRD, Funglode, FIL, Indocal, Unicef, Juan Bosch, Raphy Durán y PEL.

Ver más