A diecisiete días de su inauguración el pasado 13 de febrero, el Corredor Independencia muestra una realidad de marcados contrastes entre la modernización del sistema y las dificultades logísticas que persisten en la práctica diaria. Mientras un sector de la población celebra las mejoras en el confort, otros grupos de ciudadanos denuncian fallas críticas que afectan su puntualidad y seguridad en los trayectos.
Por un lado, los usuarios destacan la calidad del servicio inicial, resaltando la climatización de las unidades y la seguridad interna como un salto cualitativo frente al modelo anterior.
En términos financieros, la tarifa única de RD$35 representa un ahorro económico significativo para el presupuesto familiar, especialmente durante esta etapa preoperativa donde el acceso ha sido gratuito para fomentar el uso de tarjetas de pago electrónico.
Sin embargo, esta percepción positiva se ve empañada por el reporte recurrente de largas esperas en las paradas durante las denominadas horas pico.
Según denuncias en plataformas digitales, la frecuencia de autobuses entre las 6:00 y las 8:00 de la mañana resulta insuficiente para la alta demanda de pasajeros, lo que ha provocado que muchos ciudadanos lleguen con retraso a sus centros de trabajo y estudio.
A las quejas por la falta de unidades se suman reportes sobre desvíos de ruta no autorizados. Algunos conductores han sido señalados por transitar por la avenida México, fuera del trayecto oficial de 18 kilómetros aprobado por el INTRANT.
Esta irregularidad no solo altera la previsibilidad de los viajes, sino que también genera tensiones con los operadores de las rutas tradicionales que aún convergen en la zona.
Desde una perspectiva vial, los conductores de vehículos particulares han percibido una mayor fluidez vehicular en el eje de la avenida Independencia debido a la organización de los 82 puntos de parada.
No obstante, el éxito a largo plazo de este plan de movilidad depende de que las autoridades logren estabilizar la frecuencia de los recorridos y garantizar el cumplimiento estricto de la licencia de operación.
Perspectiva del sector laboral y operatividad de la ruta
En el ámbito interno del proyecto, se ha identificado una resistencia por parte de un segmento de choferes tradicionales para integrarse al nuevo esquema de empleo formal propuesto por el sistema de transporte.
Esta situación ha derivado en reportes sobre una posible escasez de conductores, lo que impacta directamente en la capacidad operativa de la ruta y en el cumplimiento de los horarios programados para los usuarios.
Actualmente, el salario base de 29 mil pesos es el centro de las conversaciones entre los gremios y la administración, mientras se evalúan ajustes en las condiciones laborales para atraer al personal necesario que permita estabilizar el servicio de manera definitiva.
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