Para Kitty Sheng, una emprendedora china de 25 años, el costo físico y profesional del embarazo parece tan elevado que prefiere tener un bebé mediante una madre gestante en el extranjero.

Esta empresaria del sector de la belleza, originaria de Hangzhou, afirma que el embarazo "afectaría mi trabajo y mi apariencia", a la vez compartiendo sus planes de viajar al país Georgia el próximo año para buscar una gestante.

"Si sigo soltera, tendré que asumir yo misma todos los costos del embarazo y la recuperación posparto, y eso realmente no difiere mucho del costo de tener un hijo mediante gestación subrogada", señaló.

Ya que esta práctica es ilegal en China, ha surgido una industria de agencias, consultores y clínicas de fertilidad que conectan a clientes con mujeres en el extranjero dispuestas a gestar a sus hijos. Aunque no existen datos sobre el número de niños nacidos de padres chinos mediante la gestación subrogada, un estudio reciente reveló que casi un tercio de los futuros padres que recurrían a este método en EE. UU. eran extranjeros, y alrededor del 40 por ciento de ellos provenían de China.

Inicialmente, la demanda provenía mayoritariamente de parejas con problemas de fertilidad. Sin embargo, ha surgido un interés creciente por parte de mujeres más jóvenes que, aun siendo físicamente capaces de quedar embarazadas, se muestran reticentes a aceptar el impacto que tendría en sus cuerpos y carreras profesionales, según indicaron consultores, clientes y médicos entrevistados por el Financial Times (FT).

La "penalización de la maternidad" ha persistido durante mucho tiempo en China, afirmó Lu Pin, activista china por los derechos de la mujer radicada en Nueva York. "El temor está bien fundado y es consecuencia de un entorno que juega en contra de las mujeres, tanto en su vida pública como en la privada".

Los ciudadanos chinos adinerados suelen optar por EE. UU. para la gestación subrogada, atraídos por sus avanzadas instalaciones médicas, las sólidas garantías legales para los padres y la posibilidad de que el niño obtenga la ciudadanía estadounidense. El costo total puede alcanzar US$300 000. El presidente de EE. UU., Donald Trump, intentó impedir —mediante una orden ejecutiva emitida en agosto— que los niños nacidos de padres extranjeros mediante gestación subrogada obtuvieran la ciudadanía por derecho de nacimiento, después de que la Corte Suprema anuló un primer intento de restringir este derecho.

Otros destinos incluyen Georgia y Kirguistán, donde los paquetes pueden costar desde US$63 000.

Según los expertos, la demanda de gestación subrogada está vinculada a las razones culturales y profesionales subyacentes que generan reticencia a la maternidad entre las mujeres. El año pasado, China registró la cifra de nacimientos más baja desde que se llevan registros, marcando el cuarto año consecutivo de descenso demográfico.

Los demógrafos estimaron que la edad media de las mujeres chinas que tenían su primer hijo en 2024 era 28,6 años, frente a 24,3 años en 2006. Las mujeres de ciudades más acomodadas tenían hijos más tarde que las de zonas rurales; en Shanghái, por ejemplo, la edad media se situaba en 31,8 años.

Los expertos también señalaron una creciente demanda por parte de mujeres más jóvenes que no están dispuestas a asumir el impacto que el embarazo y el parto puede tener tanto en sus cuerpos como sus carreras profesionales.

La doctora Xiao Yi, especialista en medicina tradicional china de un hospital de Beijing centrado en fertilidad, afirmó haber observado un "aumento muy claro de pacientes que temen quedar embarazadas y dar a luz".

Un representante de ventas de una importante agencia de fertilidad con sede en California describió un incremento en las consultas de hombres y mujeres solteros. "Puede que no quieran casarse, pero aun así desean ser madres y padres", comentó.

En el caso de algunos jóvenes chinos, la decisión también cuenta con el respaldo económico de sus padres. Varias personas que hablaron con el FT relataron que sus propios padres se habían ofrecido a pagar la gestación subrogada, considerándola una forma de tener nietos a pesar de la reticencia de sus hijos a contraer matrimonio o a pasar por el embarazo personalmente.

Este acuerdo refleja el papel inusualmente importante que ya desempeñan los abuelos en la crianza de los niños en China, donde a menudo se mudan con sus hijos adultos o asumen gran parte del cuidado diario de los nietos.

Para Sheng, la lógica de recurrir a una gestante subrogada es irrefutable. "Mi carrera está en fase de crecimiento, necesito cuidar mi imagen y no quiero casarme", afirmó. "Esas son mis consideraciones".

Eleanor Olcott. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.

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