El informe final de la Cámara de Cuentas sobre la auditoría practicada al Ministerio de Educación (Minerd) expone un cuadro de fallas financieras, administrativas y de control interno durante el período 2019-2020. Las observaciones involucran miles de millones de pesos y apuntan a deficiencias en áreas sensibles de la gestión institucional.

El órgano fiscalizador advierte que las debilidades detectadas en la estructura de control interno del Minerd podrían exponer los recursos públicos a usos inadecuados si no son corregidas con oportunidad, rigor institucional y mecanismos de seguimiento verificables.

Fallas financieras y registros contables

Uno de los señalamientos centrales es la clasificación incorrecta de información financiera por RD$17,196,136,085 en 2019 y RD$19,473,980,644 en 2020. Esta falla afecta el registro y la presentación de operaciones presupuestarias y contables.

El examen identificó, además, registros contables y transacciones sin evidencia de revisión por RD$583,914,970 en 2020 y RD$2,298,971,829 en 2019. También encontró documentación de soporte sin sello de pagado por RD$2,449,071,200 y RD$4,667,732,085 en esos mismos años.

Fondos, tesorería y cuentas pendientes

En el manejo de fondos rotatorios, fondos especiales y caja chica, los auditores reportaron reposiciones fuera de los porcentajes establecidos, comprobantes insuficientes y desembolsos de viáticos sin recibos definitivos.

Otro punto observado fue la falta de conciliación de la Cuenta Única del Tesoro, así como la existencia de partidas conciliatorias con más de seis meses en tránsito, correspondientes a los años 2013 a 2019, que al 31 de diciembre de 2020 permanecían pendientes por RD$1,382,026.

El informe también consigna cuatro cheques en tránsito por RD$138,500, con períodos pendientes de entre nueve y 19 meses, además de cuentas bancarias abiertas sin movimientos operativos y una cuenta con balance en sobregiro.

En cuentas por cobrar, la entidad mantenía saldos vencidos sin evidencia de gestión de cobro por RD$19,733,071 a corto plazo y RD$8,280,460 a largo plazo.

Inventarios, activos fijos y parque vehicular

En inventarios, los auditores señalaron falta de segregación de funciones, medidas insuficientes de seguridad y almacenamiento, y ausencia de pólizas de seguro para mobiliario y equipos de oficina.

En activos fijos, se documentaron libramientos sin sello de revisado de la Contraloría General de la República por RD$859,537,816 en 2019 y RD$949,356,063 en 2020. También figuran la compra de una caja fuerte por RD$3,400,000 no contemplada en el Plan Anual de Compras, equipos adquiridos y no utilizados, bajas no registradas y bienes localizados en lugares distintos a los reportados.

El parque vehicular concentró otro bloque de observaciones: 33 vehículos no rotulados, 14 en circulación sin placa de identificación, 27 matrículas no suministradas y 20 unidades asignadas a otras entidades del Estado sin evidencia de traspaso de matrícula.

Cuentas por pagar, suplidores y prestaciones

En cuentas por pagar, la auditoría reportó saldos sin movimiento pendientes al 31 de diciembre de 2020 por RD$2,049,185,123, así como aportes corrientes sin movimiento en 2019 y 2020 por RD$46,502,161.

Los auditores observaron contrataciones y desembolsos sin evidencia del Registro de Proveedores del Estado, certificaciones impositivas ni constancias de seguridad social, documentos esenciales para validar la transparencia de esos procesos.

En cuanto a prestaciones económicas, el documento indica que había pagos vencidos por RD$5,031,400 y obligaciones pendientes con exservidores no identificados en la base de datos de personal excluido por RD$7,871,077.

Otro hallazgo relevante fue la diferencia entre los registros del Minerd y la confirmación recibida del Ministerio de Administración Pública: 34,734 personas desvinculadas no aparecían en esa validación externa.

En nómina, se reportaron resúmenes sin firma de revisión por RD$5,426,454,404 en 2019 y RD$7,267,256,178 en 2020, junto con diferencias entre las nóminas físicas y los pagos ejecutados.

La revisión agrega que 329 exempleados recibieron prestaciones económicas con retraso. El ministerio tampoco suministró 106 expedientes de personal solicitados, mientras que otros fueron entregados con documentación incompleta.

Compras y contrataciones bajo observación

Las compras y contrataciones constituyen otro eje crítico del informe. En esta área se identificaron procedimientos sin notificación a oferentes por RD$30,927,035 y adjudicaciones de contratos sin pólizas de garantía por RD$392,138,964.

También se observaron pagos por conceptos no contemplados en el objeto contractual por RD$10,767,293, irregularidades en cotizaciones y facturas, y contratos registrados fuera de los plazos establecidos por la Contraloría General de la República.

Una licitación pública nacional fue señalada por falta de dictamen jurídico, pese a involucrar RD$1,085,652,688. Otros procesos presentaron ausencia de archivos documentales en el Portal de Transparencia.

El órgano fiscalizador reportó, además, pólizas de fiel cumplimiento emitidas fuera de plazo en contrataciones por RD$197,582,770, así como la contratación de un proveedor sin trabajadores asalariados por RD$25,509,968.

En otros casos, los auditores observaron lotes otorgados por encima de lo permitido en los pliegos de condiciones, incumplimientos documentales, ofertas sin detalle de precios unitarios y contrataciones que no respetaron los requisitos previamente establecidos.

Obras escolares y garantías contractuales

Auditoría al Minerd durante el período 2019-2020 revela fallas financieras, administrativas y contables

En el área de obras, el informe señala planos sin aprobación de los organismos correspondientes, falta de pólizas de avance por RD$55,319,068 y garantías que no cubrían el porcentaje requerido del contrato original.

También se detectó ausencia de pólizas de vicios ocultos por RD$466,382,376 y obras que excedieron la fecha contractual de terminación por RD$2,903,132,847, una combinación de hallazgos que apunta a fallas en la supervisión y el cierre de proyectos.

La Cámara de Cuentas consignó, además, evidencias de vicios ocultos de ingeniería en planteles educativos inaugurados durante el período auditado, una observación que puede tener implicaciones presupuestarias, operativas y de seguridad.

Tecnología y seguridad de la información

En tecnología de la información, se reportó que la estructura organizativa de la Dirección General de Tecnología de la Información y Comunicación no había sido aprobada por los órganos rectores correspondientes.

El informe identificó falta de políticas y procedimientos generales de TIC, ausencia de planes de continuidad del negocio y recuperación ante desastres, y carencia de respaldos de la información financiera.

Asimismo, se señalaron debilidades en la generación de estados financieros, períodos contables de 2019 y 2020 no cerrados y fallas en el sistema financiero y administrativo Microsoft Dynamics AX.

Los auditores destacaron también pistas de auditoría no activadas, políticas de contraseñas débiles, usuarios activos de excolaboradores y equipos de seguridad informática desactualizados. Para el órgano fiscalizador, esas deficiencias elevan el riesgo de errores, pérdida de información, uso inadecuado de recursos tecnológicos y falta de trazabilidad en operaciones sensibles de la institución.

Impacto público y necesidad de seguimiento

La conclusión del informe es categórica: las debilidades deben ser corregidas con urgencia para fortalecer la administración interna, mejorar la transparencia y reducir la posibilidad de que se repitan irregularidades en el manejo de fondos públicos.

El Ministerio de Educación, una de las instituciones con mayor presupuesto del Estado dominicano, administra recursos destinados al funcionamiento de escuelas, programas docentes, infraestructura y servicios vinculados al sistema educativo nacional.

De ahí la relevancia pública de los señalamientos: la falta de controles en una institución de ese tamaño puede afectar la eficiencia del gasto, debilitar la confianza ciudadana y limitar la capacidad del sistema educativo para responder a sus prioridades.

La divulgación del informe reabre el debate sobre la fiscalización del gasto público y la necesidad de dar seguimiento efectivo a las recomendaciones de los órganos de control.

Para especialistas en administración pública, una auditoría no debe quedarse en el inventario de fallas, sino traducirse en planes correctivos medibles, responsables definidos y plazos verificables.

En este caso, la amplitud de las observaciones obliga a revisar procesos administrativos, controles financieros, registros contables, contrataciones, gestión de personal, activos fijos, obras y sistemas tecnológicos.

Aunque el documento está construido sobre hallazgos técnicos, su alcance va más allá del lenguaje contable: se trata de recursos destinados a la educación pública, con impacto directo en estudiantes, docentes, centros educativos y comunidades. El seguimiento a las correcciones será clave para determinar si la auditoría se convierte en un punto de inflexión o en otro informe archivado sin consecuencias visibles.

Julián P. Herrera

Periodista

Periodista. Reportero de Acento.com.do

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