Los apagones, las quejas por el costo de la electricidad y las protestas comunitarias han vuelto a colocar al sector eléctrico dominicano en el centro del debate público, en medio de una temporada marcada por altas temperaturas, mayor demanda de energía y reclamos de usuarios que aseguran recibir facturas elevadas pese a sufrir interrupciones prolongadas del servicio.

En los últimos días, residentes de distintos sectores del Gran Santo Domingo han denunciado tandas de apagones que afectan la rutina familiar, el comercio, la seguridad y el descanso nocturno. Entre los sectores señalados figuran El Edén, en Santo Domingo Norte, y La Isabelita, en Santo Domingo Este, donde comunitarios han reportado interrupciones de hasta 12 horas consecutivas.

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Las quejas también se han extendido a otros puntos. En Los Guaricanos, Santo Domingo Norte, residentes protestaron recientemente por apagones constantes y prolongados. En Ciudad Real, Santo Domingo Este, también se han reportado reclamos por extensas tandas de interrupciones, mientras en Monte Adentro, Salcedo, comunitarios salieron a las calles para exigir energía estable y denunciar el alto costo del servicio.

Interrupciones aumentaron durante los meses de calor

Los reclamos ciudadanos coinciden con datos que muestran un incremento en la frecuencia de las interrupciones durante los primeros meses de 2026.

Según registros citados a partir de estadísticas de la Superintendencia de Electricidad, entre enero y abril aumentó el promedio mensual de interrupciones por cliente en las tres empresas distribuidoras. En Edenorte, el promedio pasó de 13.78 interrupciones mensuales en enero a 19.95 en abril; en Edesur, de 12.94 a 17.81; y en Edeeste, de 8.8 a 13.25.

El comportamiento se produjo en un contexto de temperaturas más altas. Datos del Instituto Dominicano de Meteorología indican que la temperatura máxima promedio subió de unos 28 grados Celsius en enero a alrededor de 31 grados en abril, lo que elevó el uso de abanicos, aires acondicionados, neveras y otros equipos eléctricos.

Las distribuidoras también han señalado que la demanda eléctrica alcanzó este año nuevos máximos. Al 30 de julio de 2026, las EDE reportaron una demanda máxima de 4,330.80 megavatios, superior en más de 400 megavatios al pico registrado en agosto de 2025.

Facturas altas pese a los apagones

Uno de los puntos que más malestar ha generado entre los usuarios es el aumento en los montos facturados. Las distribuidoras Edeeste, Edenorte y Edesur han negado que se haya producido un incremento en la tarifa eléctrica y sostienen que los reajustes tarifarios están suspendidos desde marzo de 2022.

Apagones y facturas altas reavivan reclamos por el servicio eléctrico en RD

De acuerdo con la explicación oficial de las EDE, las facturas más altas responden principalmente al aumento del consumo durante el verano, debido al uso más frecuente de equipos de climatización y refrigeración. También han indicado que un mayor consumo puede colocar a algunos clientes en un bloque tarifario superior, lo que impacta el monto final a pagar aunque la tarifa no haya sido modificada.

Sin embargo, usuarios han cuestionado esa explicación al señalar que reciben facturas más elevadas aun cuando enfrentan apagones prolongados. La vicepresidenta Raquel Peña reconoció recientemente que las quejas deben ser revisadas y consideró necesario ofrecer más información y explicación a la población sobre la forma en que se calculan los consumos.

Protestas por apagones y costo de vida

Los reclamos no se han limitado a denuncias individuales. En Santo Domingo Oeste, el Frente Amplio realizó una caminata-protesta en la que incluyó entre sus demandas el cese de los apagones, junto a reclamos por el alto costo de la vida, los alimentos y los medicamentos.

En sectores populares, las interrupciones prolongadas suelen generar un impacto mayor, debido a que afectan pequeños negocios, colmados, salones, talleres, estudiantes, personas enfermas y familias que dependen de equipos eléctricos para conservar alimentos o medicamentos.

En comunidades como Los Guaricanos, los manifestantes han denunciado que los apagones alteran sus actividades diarias y deterioran su calidad de vida. En otros sectores, las protestas han incluido cacerolazos, bloqueos momentáneos de vías y concentraciones comunitarias para exigir respuestas de las distribuidoras.

Gobierno defiende avances en el sector eléctrico

Frente a los cuestionamientos, el Gobierno ha destacado inversiones y medidas orientadas a fortalecer el sistema eléctrico. El presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras, Celso Marranzini, ha afirmado que se han realizado trabajos en subestaciones, redes deterioradas y transformadores, como parte de un plan para mejorar la calidad del servicio.

Marranzini también ha señalado que el suministro de energía ha mejorado en comparación con años anteriores, al pasar de niveles de energía servida cercanos al 78 % u 80 % en 2012 a alrededor de 98 % en la actualidad, según sus declaraciones. Además, las autoridades han planteado como meta reducir las pérdidas de las distribuidoras en hasta 10 puntos porcentuales hacia 2027.

El Gobierno también ha impulsado medidas de emergencia para acelerar compras, contrataciones e inversiones dirigidas a aumentar la capacidad de generación, incorporar almacenamiento, adquirir equipos de medición y distribución, y rehabilitar o ampliar redes eléctricas.

Pérdidas y redes siguen siendo el gran reto

A pesar de los avances anunciados, el sistema eléctrico mantiene problemas estructurales. Las pérdidas de las distribuidoras continúan cerca del 40 % de la energía comprada, una carga financiera que presiona las cuentas públicas y limita la capacidad de respuesta del sistema.

A esto se suman averías, circuitos sobrecargados, conexiones irregulares, retrasos en mantenimiento, deficiencias de medición y una demanda que crece con mayor velocidad durante los períodos de calor extremo.

El resultado es una contradicción que golpea directamente al usuario: mientras las autoridades hablan de inversiones, mejoras y mayor energía servida, comunidades del Gran Santo Domingo y del interior siguen denunciando apagones prolongados y facturas que consideran difíciles de justificar.

Un sector entre avances y malestar ciudadano

La discusión eléctrica vuelve a mostrar dos realidades simultáneas. Por un lado, el Gobierno asegura que ha realizado inversiones importantes, que el país cuenta con mayor capacidad de respuesta y que la demanda ha crecido por encima de los registros anteriores. Por otro, los usuarios exigen un servicio más estable, facturas más transparentes y respuestas rápidas cuando las interrupciones se prolongan por varias horas.

En sectores como El Edén, La Isabelita, Los Guaricanos, Ciudad Real y comunidades del interior como Monte Adentro, el reclamo principal es el mismo: energía constante, cobros claros y soluciones que se reflejen en la vida diaria de la gente.

Abraham Marmolejos

Periodista, docente y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, periodismo de investigación y creación de contenido.

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