El antropólogo e investigador Carlos Muñoz consideró que la investigación sobre los orígenes y la diversidad genética de la población dominicana requiere una mayor articulación entre el Estado, los investigadores y las universidades, así como inversión en infraestructura científica y formación de especialistas.
Al ser cuestionado sobre si existe un interés del Estado dominicano en financiar investigaciones sobre los orígenes de la población, Muñoz sostuvo que, aunque entiende que existe cierto interés institucional, no cuenta con información suficiente para afirmar cuánto se está invirtiendo actualmente en este tipo de proyectos.
“Me encantaría responderte esa pregunta, sin embargo, no tengo la información para decirte”, respondió el investigador al ser preguntado directamente sobre la inversión estatal.
Para el antropólogo, la relación entre el Estado y la comunidad científica debe funcionar como una conversación de doble vía, en la que las instituciones apoyen la investigación, mientras los especialistas se acerquen al público para explicar la relevancia de estos estudios.
Muñoz también insistió en la necesidad de dar mayor visibilidad a estas investigaciones, tanto a través de conferencias como de documentales y otros espacios de divulgación científica.
Consideró que comunicar los resultados permite que la población comprenda la importancia de estudiar la genética no solo para conocer la ancestralidad, sino también para analizar aspectos relacionados con la historia, el comportamiento y la cognición.
¿Qué se necesita para investigar la genética de los dominicanos?
- Laboratorios de genómica.
- Personal capacitado para secuenciar material genético.
- Especialistas en la recolección de muestras.
- Recursos para ampliar el conocimiento sobre la composición genética y la ancestralidad de los dominicanos.
Destacó el aporte de las universidades, particularmente de Universidad Iberoamericana (Unibe), institución que, según afirmó, ha realizado aportes a la investigación de la genética poblacional dominicana, en ocasiones con apoyo internacional.
El investigador explicó que los estudios realizados hasta ahora muestran una población dominicana marcada por el mestizaje y por una combinación de diferentes componentes ancestrales. Sin embargo, advirtió que los porcentajes pueden variar dependiendo de las muestras analizadas y de las regiones estudiadas.
Según Muñoz, cuando las muestras son más amplias, los resultados pueden mostrar una mayor presencia del componente africano, seguido del europeo, aunque insistió en que no existe un porcentaje único que pueda definir genéticamente a todos los dominicanos.
El investigador también destacó la presencia de vestigios genéticos de los pueblos originarios y señaló que, en comparación con otras poblaciones del Caribe, existe una diversidad de haplogrupos mitocondriales indígenas que merece continuar siendo estudiada. A su juicio, comprender la identidad dominicana exige analizar el diálogo entre lo biológico, lo genético y lo cultural, tomando en cuenta que la construcción de las identidades y las categorías raciales también está condicionada por factores sociales e históricos.
Muñoz planteó, además, que la experiencia dominicana debe ser estudiada en comparación con otros pueblos que también han construido sus identidades a partir de procesos de migración y mestizaje, evitando asumir que las dinámicas de ancestralidad y construcción cultural son fenómenos exclusivos de República Dominicana.
Destaca el valor de estudiar la genética ancestral de los dominicanos
El antropólogo explicó que el estudio de la genética y la composición ancestral de los dominicanos permite conocer aspectos de la historia, la migración y los linajes que, a su juicio, han quedado fuera de la narrativa tradicional sobre el origen de la población.
Durante una conferencia sobre antropología y genética del dominicano, en el Museo Nacional de Historia y Geografía, Muñoz señaló que, aunque se suele definir a la población dominicana como mestiza y resultado del encuentro entre grupos humanos, el análisis del ADN puede revelar una historia ancestral mucho más amplia.
El investigador explicó que entre los temas que deben analizarse se encuentran los haplogrupos, los linajes y los procesos migratorios, debido a que estos elementos permiten rastrear determinadas líneas de ascendencia a través del tiempo.
Muñoz aclaró que los haplogrupos no representan la totalidad de los ancestros de una persona, sino que permiten identificar líneas específicas de ascendencia, tanto maternas como paternas.
La genética también tiene implicaciones médicas e históricas
Muñoz sostuvo que conocer la composición genética de la población dominicana no solo tiene valor para comprender su historia y ancestralidad, sino que también puede aportar información relevante para el campo de la medicina.
En ese sentido, señaló que la genética puede ayudar a estudiar la predisposición a determinadas enfermedades y otros factores relacionados con la salud de la población.
El antropólogo también abordó durante su exposición en el Museo Nacional de Historia y Geografía la presencia de homínidos arcaicos en la composición genética de los dominicanos, como parte de una historia ancestral que, según afirmó, permanece registrada en el ADN.
Una historia ancestral que permanece en el ADN
Para Muñoz, el estudio de la genética permite ampliar la comprensión sobre los orígenes de los dominicanos más allá de las categorías tradicionales de ascendencia africana, europea e indígena.
Consideró que el ADN guarda información sobre procesos históricos, geográficos y migratorios que contribuyen a explicar la diversidad de la población dominicana.
“Esta historia que no se cuenta es la historia que está en nuestro ADN”, afirmó el antropólogo e investigador Carlos Muñoz.
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