La influencer Ana Carolina Castillo difundió una disculpa pública luego de la controversia causada por un comentario en el que responsabilizaba a las mujeres de la violencia que ejercen los hombres, al sugerir que ellas “lo provocan”. En un mensaje dirigido a sus seguidores, Castillo reconoció que su afirmación fue “equivocada”, pidió perdón y sostuvo que “nadie merece ser víctima de maltrato o violencia”.
“Quiero tomar un momento para ofrecer una disculpa sincera por un comentario que hice recientemente, en el que dije que las mujeres tienen la culpa de que los hombres las maltraten porque ellas lo provocan”, expresó al iniciar su mensaje. Luego agregó que, tras reflexionar, entiende que lo dicho “pudo haber herido u ofendido” o hacer sentir “incomprendidas” a muchas personas.
En su declaración, la creadora de contenido buscó marcar distancia de la idea de que la responsabilidad recae sobre las víctimas. “La responsabilidad de una agresión siempre recae en quienes deciden ejercerla”, afirmó, y añadió que asume “la responsabilidad” por sus palabras. También sostuvo que su intención “nunca fue justificar la violencia ni minimizar el dolor de quienes la han vivido”, aunque admitió que “el impacto de un mensaje puede ser muy diferente a la intención con la que se dice”.
Castillo insistió en el tono personal de sus disculpas: “A quienes se sintieron lastimadas por mis comentarios, les pido disculpas de corazón”. Al cierre, agradeció a quienes le señalaron el error y dijo que continuará “aprendiendo” y siendo “más cuidadosa” con lo que comunica. “Ese tipo de situación no volverá a suceder”, prometió, antes de despedirse agradeciendo a su audiencia y mencionando el espacio “Sin Rodeo”.
El trasfondo: el debate sobre discursos que revictimizan
La disculpa de la influencer llega después de que Acento.com.do publicara un artículo de opinión titulado “No, Ana Carolina: las mujeres nunca son responsables de la violencia que reciben”, firmado por Ramieri Delgadillo S. y fechado el 25 de julio de 2026. El texto cuestiona de forma directa la narrativa de “culpar a la víctima” y plantea que afirmaciones como “ellas ven las señales” o “si siguen ahí es porque quieren” no solo son falsas, sino que desplazan la responsabilidad del agresor hacia quien sufre la violencia.
El artículo sostiene que la violencia de género no suele comenzar con un golpe ni presentarse de manera evidente desde el inicio. Por el contrario, describe un proceso que puede arrancar con conductas normalizadas socialmente —como el control disfrazado de amor, los celos entendidos como interés o el aislamiento— y que con el tiempo deteriora la autonomía y la percepción de la víctima.
En esa línea, el texto cita la teoría del “círculo de la violencia” desarrollada por la psicóloga Lenore Walker, que describe un patrón con fases de acumulación de tensión, agresión y una etapa posterior de aparente arrepentimiento (“luna de miel”). Bajo esa dinámica, el agresor promete cambiar, lo que puede reforzar la expectativa de que “esta vez será diferente”, antes de que el ciclo se repita e incluso se intensifique.
El artículo también advierte sobre el efecto social de los mensajes que sugieren que una mujer “pudo haber evitado” la agresión: según el autor, ese desplazamiento del foco contribuye a una cultura que termina justificando la violencia, aunque sea de manera implícita.
Responsabilidad pública: cuando el mensaje pesa más que la intención
En su disculpa, Castillo reconoció un punto clave del debate: la distancia entre intención e impacto. “Entiendo que el impacto de un mensaje puede ser muy diferente a la intención con la que se dice”, afirmó. Esa frase resume una de las críticas más frecuentes a los discursos de alto alcance en redes: el efecto multiplicador de una idea que refuerza estereotipos o prejuicios, aun cuando luego sea rectificada.
Desde la mirada planteada en el artículo de Acento, el problema no se limita a una polémica puntual, sino a un patrón de comunicación que normaliza la revictimización y resta responsabilidad al agresor. Por eso, el texto llama a abordar estos temas con evidencia, sensibilidad y perspectiva de género, y menciona la necesidad de herramientas para informar “sin revictimizar y sin reproducir estereotipos”.
Líneas de ayuda
Ante situaciones de violencia de género o intrafamiliar, en República Dominicana se puede llamar a la *Línea de Emergencia 212 (sin costo y 24/7) y a Emergencias 911.
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