El presidente Luis Abinader encabezó la inauguración de la Central Termoeléctrica en Manzanillo Power Land, en la provincia Montecristi, donde definió la obra como un “proyecto de fe” y “de esperanza”, y la presentó como una pieza estratégica para la política eléctrica del Estado, pese a tratarse de una inversión privada.
“Este es un proyecto de desarrollo. Este es un proyecto con factibilidad económica, pero, sobre todo, es un proyecto que es un ejemplo”, afirmó el mandatario, al destacar la articulación entre emprendedores “que aman, que quieren, que confían en su país” y un gobierno que, según dijo, debe actuar como “facilitador de la inversión”.
Abinader sostuvo que la zona norte se encamina a convertirse en el principal polo de generación eléctrica de la República Dominicana. En su intervención, planteó que los proyectos en curso permitirán cerrar brechas de generación y, al mismo tiempo, aportar mayor estabilidad al sistema.
Uno de los argumentos centrales del presidente fue el reequilibrio geográfico de la oferta energética. “Prácticamente el ochenta y cinco por ciento de toda la generación del país estaba en el sur”, recordó, al señalar que con Manzanillo y los proyectos asociados se trasladará “una parte importante” hacia Montecristi, con impacto directo en la confiabilidad del servicio.
En ese contexto, el jefe de Estado mencionó la incorporación de almacenamiento energético como parte del plan de corto y mediano plazo. Indicó que el Gobierno contrató “unos ciento treinta megas de baterías” y que las primeras estarían disponibles “en verano de este año”, en combinación con renovables y con una licitación adicional de baterías que, según expresó, realiza la “ETET”.
Abinader también hizo una precisión pública sobre el calendario de Manzanillo 1 y Manzanillo 2, al corregir una mención previa en el acto: habló de “una parte a final del veintisiete y la otra en el veintiocho”, con el objetivo —dijo— de dejar claro el orden y las fechas planteadas para ambos desarrollos.
“Hoy es un día muy especial porque este es el principio de la consolidación en términos eléctricos de la generación de la República Dominicana para no tener problemas ya de aquí en adelante con todos los proyectos que están en camino”, sostuvo.
Conexión regional: el cable hacia Puerto Rico
En otro tramo de su discurso, Abinader vinculó la expansión de la generación con una posible nueva demanda fuera del territorio dominicano. Informó que, según dijo, “el gobierno norteamericano aprobó el cable hacia Puerto Rico” y planteó que, con mayor generación durante el día por fuentes renovables, se trabaja en planificación para que los proyectos en construcción no solo abastezcan al mercado local, sino también a la “vecina isla de Puerto Rico”.
De acuerdo con su explicación, la proyección trabajada en el gabinete eléctrico apunta a que esa conexión podría convertirse en “un gran éxito para todo el sector de energía” del país.
El presidente enmarcó la central dentro de un plan de desarrollo más amplio para Montecristi, que abarca infraestructura logística y turística. Entre los anuncios, mencionó que está “el puerto en construcción, junto con el Banco Interamericano de Desarrollo”, el cual —según afirmó— estaría listo “a mediados del próximo año”, con el propósito de aumentar la carga y potenciar las zonas francas del Norte.
Agregó que, mientras se completa el puerto formal, la empresa Energía 2000 construyó “su propio puerto” para operar con el barco de gas natural, y que el “puerto viejo” sería reforzado para funcionar como muelle turístico. En esa línea, dijo que ya se aprobó el plan en Acordón y proyectó que “para finales del próximo año” el puerto multimodal reciba turistas de crucero que llegarían a la zona.
Abinader también informó que se aprobó “por un decreto la semana pasada” el aeropuerto de Montecristi, que —explicó— se coordinará junto con el de Santiago y será gerenciado para servir como base de proyectos turísticos. Mencionó “dos grandes proyectos turísticos” en camino, además de otras iniciativas en desarrollo en la provincia.
El mandatario afirmó que Montecristi “está renaciendo” y que tendrá “un desarrollo sin precedentes”, apoyado no solo en la nueva matriz industrial, sino también en actividades tradicionales como la agricultura —citó el arroz y el banano— y la producción de sal, sobre la que dijo que el Gobierno ha brindado apoyo en el municipio de San Fernando de Montecristi.
En clave de empleo y diversificación productiva, señaló que la zona no quedará limitada a la generación eléctrica: “Aquí se van a establecer zonas francas también para la exportación de tecnologías”, iniciativas que, según indicó, ya han sido sometidas a la Comisión Nacional de Zonas Francas y que crearían “empleos de calidad” en la región.
En el cierre, Abinader llamó a mirar el futuro con optimismo pese a los “problemas internacionales” que, a su juicio, son coyunturales. Elogió la persistencia de los inversionistas y su determinación para concluir un proyecto que —afirmó— beneficia no solo a una empresa, sino a la región y al país.
“Felicidades a los accionistas. Que Dios los bendiga, que Dios bendiga a Montecristi y que Dios bendiga a la República Dominicana”, concluyó.
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