La subida al Pico Duarte por la ruta de Mata Grande fue presentada como una experiencia de resistencia física y emocional en un artículo publicado en el periódico digital Acento, donde se describe la caminata como un ejercicio de constancia, conciencia y conexión con la vida.
El texto, escrito por la gineco-obstetra Lilliam Fondeur y difundido en la sección de opinión del medio, narra el recorrido hacia la montaña más alta del Caribe desde una perspectiva personal, resaltando los desafíos del trayecto, el cansancio acumulado y la necesidad de mantener el ritmo paso a paso para avanzar.
La autora plantea que el ascenso no se limitó a alcanzar una cima geográfica, sino que representó un proceso de introspección y reafirmación personal, en el que caminar se convirtió en una forma de resistir, mantenerse firme y valorar la capacidad del cuerpo y la mente frente a la exigencia del entorno natural.
El artículo también pone en relieve la ruta de Mata Grande, caracterizada por su nivel de dificultad y menor tránsito, así como la importancia de la preparación física, el acompañamiento y el respeto por la montaña durante este tipo de travesías.
La publicación se suma a los relatos que destacan el valor humano, ambiental y simbólico del Pico Duarte, no solo como destino natural, sino como escenario de experiencias personales marcadas por el esfuerzo y el aprendizaje.
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