China acoge este domingo a los mandatarios de Rusia e India en una cumbre que busca promover una gobernanza mundial alternativa y que congrega también a dirigentes de cerca de 20 países euroasiáticos. Pekín aprovechará la presencia de líderes internacionales para exhibir influencia global en su pulso con Trump. Pekín y Moscú apuntan a plataformas como la OCS para ganar influencia en la escena internacional.
La imagen de una China sólida y con socios importantes que representen gran potencia internacional es la que el presidente Xi Jinping quiere mostrar estos días en su pulso particular con Trump en la guerra comercial. La seguridad es estricta durante este fin de semana en la ciudad portuaria de Tianjin (norte de China), donde se celebra hasta el lunes esta reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), antes de un gran desfile militar en Pekín esta semana para conmemorar los 80 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
El bloque, presentado a menudo como un contrapeso de la OTAN, representa a casi la mitad de la población mundial y una parte importante del PIB global. Está integrado por China, India, Rusia, Pakistán, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán y Bielorrusia, con otros 16 países afiliados como observadores o "socios del diálogo".
Con el impulso de Pekín y Moscú a este foro como alternativa a la alianza militar del Atlántico Norte, la cumbre de este año es la primera desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, regresó a la Casa Blanca en enero.
El presidente ruso, Vladimir Putin, aterrizó el domingo en Tianjin con una comitiva de altos cargos políticos y representantes empresariales. En una entrevista publicada el sábado por Xinhua, Putin afirmó que esta reunión "reforzará la capacidad de la OCS para responder a los retos y amenazas actuales, y consolidará la solidaridad en todo el espacio euroasiático compartido". "Todo ello contribuirá a configurar un orden mundial multipolar más justo", aseguró.
Expertos afirman que Pekín y Moscú apuntan a plataformas como la OCS para ganar influencia en la escena internacional, ya que las reivindicaciones de China sobre Taiwán y la invasión de Ucrania por parte de Rusia los han enfrentado con Estados Unidos y Europa.
Se espera que Putin mantenga conversaciones el lunes con Erdogan sobre el conflicto de Ucrania y una reunión con Pezeshkian centrada en el programa nuclear de Teherán.
El presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, canceló su viaje debido a las violentas manifestaciones que estallaron en su país.
El acto del miércoles que viene servirá además para que Pekín exhiba su renovada fuerza militar ante el mundo. Está previsto que Xi, también presidente de la Comisión Militar Central del país, pase revista a las tropas y pronuncie un discurso. Modi no figuraba en la lista de asistentes a la parada militar de Pekín publicada por la prensa oficial, en la que sí aparecían el jefe de la junta militar de Birmania, Min Aung Hlaing, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un. Será la primera vez desde 1959 que un dirigente norcoreano asiste a un desfile militar en China, lo que confiere un peso adicional a la visita de Kim. Corea del Norte, aliado de China en virtud de un tratado de defensa mutua, vive desde hace casi dos décadas bajo sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU debido al desarrollo de su programa nuclear.
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