Sin palabras u opinión que decir. Sin molestar o llamar la atención. Un hombre que no sufre ni da dolor, ni está pendiente de conquistar o ser el centro de atención. Algo parecido a Dios, cuya gloria la dicen otros mientras él no dice nada…
Dicen que el silencio atrae. Que aquel que calla es la voz que todos quieren escuchar. El misterio a descubrir por la curiosidad que causa.
La gente suele tener recelo de estos seres transparentes, quienes están ahí sin estarlo, quienes solo "asienten" con la cabeza que están "pendientes" de lo que se habla. Especialmente cuando se está acabando con alguien y él, con su silencio, evita comprometerse.
Aunque también se dice que aquel que sabe o mira un crimen y no alerta o delata es tan culpable como el que lo ejecuta. Sin embargo, en este caso, estoy hablando de lo que me gustaría llegar a ser… ¡Látamos!
Ya a mi edad, 62 años, o debería decir, sin importar la edad "a mi conciencia", uno va aprendiendo a "aceptar" las particularidades de las diversas personalidades que componen el mundo y sus diversos dramas.
Uno aprende que dentro de todas las cabezas hay similitudes buenas que necesitan "algo de luz", aunque muchas, por más luz que se les dé, siguen navegando en la oscuridad. Precisamente por esto, he aprendido que el mensaje hay que darlo igualmente aun uno sepa que el que escucha no está preparado para entenderlo… por ahora.
Yo he recibido consejos que han madurado 10 o 20 años después. Son mensajes sagrados que formarán parte de nuestra conciencia de la vida, cuando estemos listos para ello.
Aquí delatamos "algo" de que la vida está prevista y que nada ocurre al azar. Pero estas cosas, aunque nos suceden a todos, pocos se dan cuenta y les pasan una y otra vez y continúan como "animalitos" ingenuos y ausentes de toda la sabiduría y poder brindado.
Pero "esa sabiduría y poder" no son los que estamos "acostumbrados" a pensar. No se trata de trucos de magia o de milagros sobrenaturales, sino de despertar a una conciencia de aceptación, entendiendo que todo está "diseñado" para que suceda… Como sucede.
Entendiendo esto, repito, uno no deja de entregar el mensaje, pero tampoco se empeña en que la gente cambie o entienda "lo que está bien o lo que está mal"; uno simplemente se hace transparente.
Habla cuando se le pide, opina sin afectar al otro y sin "solidarizarse" o darle la razón a quien "está contando el cuento", ya que las cosas han de suceder como suceden; no debemos olvidar eso.
Las lecciones que la vida da son específicas y "programadas" individualmente; es lógico que el asunto inmiscuya a otros en la misma historia porque estas, además de ser colectivas, también son individuales, es decir, la historia está escrita en todos los formatos inimaginables.
Cuando uno se hace transparente, aprendemos a tolerar a quienes nos caen mal o emiten energías pesadas. A "esos" que tienen un ego saliente o los que intentan demostrar saber más que los demás. Pero también a sus contrarios, los humildes y torpes y fáciles de engañar.
La crítica y la alabanza no afectan a una persona transparente, ya que ha aprendido a equilibrar sus emociones. Sabe que siempre habrá "situaciones" y dilemas con los que lidiar y que algunos saldrán bien y los que salen mal, más adelante, si tenemos discernimiento, entenderemos "el propósito", aunque a veces no alcancemos a verlo, ya que estaba diseñado para "más adelante" de nuestra existencia.
Cada vez que alguien se desaparece, es cubierto por otro, dando origen a un nuevo camino y, en consecuencia, los que iban a estar nunca estuvieron y los que nunca pensaban estar estado.
Tan simple como eso. Día a día, una acción, una "decisión" o una palabra modifica generaciones, dando lugar a "actores" que "agradecerán o maldecirán" a los autores de las mismas. Todo depende de la vida que les haya tocado.
Pero eso, el hombre transparente, lo acepta porque entiende que los guiones son parecidos y que nos tocará pasar por todos los sentimientos, pasiones y aflicciones sin salir "ilesos" de "la clase"…
Cuando uno se hace transparente, enseña y aprende a consolar los dolores que nos tocan. Habla con una claridad que toca porque no hay apasionamiento ni preferencias, solo "una verdad" que podría resultar incómoda, pero que "eventualmente" se entiende… 10 o 20 años después o en el mismo instante, si se está preparado.
Ser transparente nos hará más visibles de lo que nunca imaginamos, pero si no entendemos "esa transparencia", podríamos caer en la creencia de sentirnos "dioses", solo que para alcanzar "esa transparencia" hay que ser "un Dios de verdad", por eso "se dice" que Dios es "solo uno"… ¡Los demás, es transparente! ¡Salud! Mínimo transpanero.
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