En los últimos años, asistimos al ascenso del nacionalismo fundamentalista dominicano. No se trata de un movimiento con una total articulación; asocia a grupos que pueden tener intereses encontrados, pero comparten una agenda explícita acorde con la autodenominada “nueva derecha”.

La vieja derecha (no confundirla con la ultraderecha) nunca se vio a sí misma como ajena al sistema de la democracia representativa, sino, por el contrario, su representante legítima. Por consiguiente, no solo cuidaba las formas del protocolo democrático, sino, también, concedía espacios de poder a la izquierda democrática y aceptaba los traspasos pacíficos del poder propios de una sociedad plural.

Por el contrario, “la nueva derecha” se proclama a sí misma como “antisistema”. Pretende que la perciban como independiente de las élites a las que en sentido general pertenecen sus líderes y, con ello, se presenta al electorado como una opción sin compromisos con el pasado. Al mismo tiempo, disfraza su insolencia y vulgaridad como espontaneidad y sinceridad, oponiéndose así a la “mojigatería” de las élites y de los intelectuales. En algunos casos, sus líderes se enorgullecen por su antiintelectualismo y denigran a los académicos. Con esta actitud, se promueven como afines a los colectivos que pretenden manipular.

Lo más peligroso de la nueva derecha es su perfil autoritario. Esta característica la asocia con los movimientos de ultraderecha y de ultraizquierda. Se aferra al poder. Desacredita los resultados electorales si le desfavorece y si le favorece, aprovecha el mando para destruir las instituciones democráticas. No está dispuesta al diálogo auténtico sino al monólogo ruidoso de las redes sociales o al de la violencia física paramilitar. A la vez, pretende colonizar todos los espacios de la vida incluyendo el de la esfera privada. Paradójicamente, proclama una concepción de la libertad basada en el principio de la autonomía e irrespeta los derechos mínimos que hacen posible el ejercicio de la misma.

La vieja derecha, aunque dispusiera de las técnicas de la manipulación argumentativa y de las campañas propagandísticas falaces, entendía y participaba del diálogo racional. La nueva, se abstiene del mismo porque su éxito político depende de su capacidad para empatizar con el electorado en las formas más primitivas de la emocionalidad. No da razones, solo emociones. Es una maquinaria de producción del miedo, del odio y de la furia.

La vieja derecha ha “resuelto” su crisis subordinándose cada vez más a la nueva. Por su parte, la izquierda democrática no se constituye en una alternativa auténtica porque está sumergida en una terrible crisis identitaria, muestra carencia de imaginación y una incorrecta lectura de su tiempo.

Además, la izquierda democrática muestra una falta de sintonía emocional con la mayoría de la ciudadanía, entre otras razones, porque se encuentra focalizada en la “guerra cultural” y las políticas identitarias descuidando los problemas cotidianos que la gente común ve como apremiantes. Por esto, dadas las condiciones económicas y sociales propicias, la nueva derecha monopoliza el discurso sobre estos problemas y sintoniza con muchos segmentos poblacionales de la sociedad convirtiéndose en una fuerza peligrosa y avasallante.

Leonardo Díaz

Filósofo y ensayista

Doctor en Filosofía. Presidente de la Asociación Dominicana de Filosofía. Premio Nacional de Ensayo Científico (2014). Premio de Ensayo Pedro Francisco Bono (2012). Conductor del podcast de filosofía Conversaciones de la caverna y del programa De Ética TV. Miembro de Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana por la Comisión de Filosofía y Epistemología. Secretario de la Red Iberoamericana de Filosofía. Profesor Titular de la Carrera Nacional de Investigadores. Autor de Reflexiones filosóficas. Artículos de ética, política y filosofía (2018); Las tensiones de Thomas Kuhn: Una perspectiva crítica para los estudios sociales y culturales de la ciencia (2014); La filosofía y los espacios de la libertad (2012), así como de diversos artículos publicados en revistas especializadas nacionales e internacionales. (leonardodiazsd@gmail.com).

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