La inteligencia artificial (IA) ha llegado para revolucionar casi todas las actividades humanas. Desde la investigación científica y la producción de bienes y servicios hasta la medicina, la educación, el comercio y el transporte, la IA ha transformado y facilitado el acceso a la información. En áreas como la biología, la química, la física, las matemáticas, la estadística y la salud, la IA ha agilizado los procedimientos y la investigación.
Hoy en día, se puede acceder a una gran cantidad de datos de manera rápida y sencilla usando dispositivos como computadoras, tabletas, teléfonos y televisores digitales con conexión a internet. Esto ha permitido un ahorro significativo de tiempo y recursos para individuos, hogares, empresas y gobiernos.
La IA generativa, a través del aprendizaje automático (machine learning) y el uso de algoritmos, adapta y asimila la información a partir de los conocimientos que la propia inteligencia humana ha creado. Sin duda, la IA puede considerarse la gran maravilla del siglo XXI, ya que ha impulsado la revolución del conocimiento y facilita numerosas actividades en nuestra vida cotidiana.
Los riesgos de la IA
A pesar de sus beneficios, el desarrollo de la IA conlleva grandes riesgos que pueden afectar la calidad de la información. La IA puede generar datos distorsionados o falsos, incluyendo estadísticas erróneas. Además, permite la creación de videos y montajes de imágenes en los que se muestran a personas, como presidentes, artistas o deportistas, haciendo declaraciones que nunca ocurrieron, o se promueven supuestos medicamentos que no son reales.
Es por esta razón que es fundamental contrastar la información. Siempre que surjan dudas, se recomienda acudir a las fuentes originales o repositorios de datos de instituciones públicas o privadas que sean creíbles y tengan un historial de fiabilidad. Esta es la única manera de producir discursos o informes que se apeguen a la realidad.
El rol de la inteligencia humana
Hoy en día, muchas personas, incluyendo profesionales, escriben artículos o dan declaraciones basándose únicamente en la información que encuentran en plataformas de IA como ChatGPT, Google Gemini o Microsoft Copilot.
Sin embargo, es esencial utilizar la inteligencia humana y la creatividad que poseemos para divulgar información. El objetivo debe ser enriquecer los conocimientos de quienes nos leen o escuchan, contribuyendo al bienestar de la sociedad. La IA es una herramienta poderosa, pero la capacidad de discernir, analizar y crear sigue siendo un privilegio y una responsabilidad de la inteligencia humana.
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