Estudiando unos cursos sobre Recursos Humanos, había una materia que tenía que ver con la administración de empresa, en dónde se decía que hoy día las empresas por encima de sus ejes principales: producción y eficiencia, debían de tener muy en cuenta la ética y el medioambiente, cosas impensables hasta hace unos años en el mundo empresarial.
Como dice el papa Francisco, todos hoy tenemos un compromiso con la casa común, que es el planeta, en cuanto a protegerlo y cuidarlo, y no depredarlo sin más, de ahí el compromiso que ciudadanos de a pie y empresarios, hombres de importancia y trascendencia hoy día, tenemos. El asunto no es hacer uso de las riquezas que nos proporciona la naturaleza, el medio y ya, hay que mirar más allá, qué quedará cuando lo que buscamos o explotamos de la naturaleza se agote, no exista. En Panamá hace un tiempo se querían explotar unos minerales en una región montañosa de dicho país en frontera con Costa Rica, los Indígenas, apegados a sus tradiciones y a la importancia vital que tiene el medio ambiente para ellos, se rebelaron, en protesta que trascendieron el mundo, y con la mediación de la Iglesia se llegó al consenso de dejar esas tierras y montañas tranquilas, a sabiendas que dichos minerales se necesitan, pero hoy día no hay la garantía, de que el daño ecológico que se podría producir, fuese reversible.
Para nadie es un secreto que las empresas mineras internacionales, junto a nuestros gobiernos pasados, se han llenado los bolsillos con lo que es nuestro y de todos, y han dejado daños ambientales, que pasarán mucho tiempo para repararse, si es que es posible tal reparo. Hoy día no hay muchas en el país, pues gran parte de nuestra reserva mineral ha sido explotada y llevada, quedan algunas como la Barrick Gold, que desde hace un tiempo explota una mina de mineral de oro en la Provincia María Trinidad Sánchez, Cotuí. Previo a la Barrick estuvieron otras compañías, y muchos recordamos los conflictos que se dieron y las mediaciones de Mons. Flores en ese momento. Es cierto que desde ese entonces muchas cosas han cambiado, hay nuevo contratos entre Gobierno y empresa, quiérase o no, mayor profesionalidad en el manejo de la producción, una gran empleomanía nativa que se beneficia de dicha explotación minera, beneficios de variados empleos indirectos que allí se dan y de la provincia, pero todavía hay gente que se le prometió resarcir sus tierras y bienes y todavía no se le ha cumplido, y la detectación de ciertos problemas ambientales que se están dando y se pueden dar. Hay que destacar que la actitud empresarial nos es la misma de antes, hay deseo y disposición, así parece, de entablar diálogo, la misma Iglesia de la Diócesis de la Vega, con su joven Obispo Mons. Tomás Morel e instancias civiles y sociales están dispuestos a mediar, y tal parece que también el gobierno en lo que le toca.
Entonces el asunto es que continue y se mantenga el diálogo, que la Barrick se comprometa y realice lo que le toca y respete el medioambiente, la ecología del lugar, con las plantas de tratamientos y medios tecnológicos y científicos, que debe tener como empresa ética y protectora del medio ambiente. Que se le dé a cada uno lo que le corresponde, si todavía se tiene alguna deuda con los pobladores del lugar, y que se respete al pueblo que tiene todo el derecho a exigir diafanidad en el proceso de contrato, y de que se respete el medioambiente, sin atropellos a nadie de ninguna índole.
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