Fidel Castro tuvo una participación destacada en la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de Cuba durante su etapa como estudiante de la Facultad de Derecho en la Universidad de La Habana durante la década de los 40´s, tal como lo recordó su compañero de estudios Alfredo Guevara “Era un muchachón impresionante; un volcán, que agitaba a un grupo de estudiantes. En ese momento pensé que era un peligro. Pasaron los días y seguía observándolo y descubriendo los rasgos de su personalidad. Parecía algo así como un justiciero, pero aún no se apreciaba en qué dirección iba. Después le dije a mis compañeros que había surgido un muchacho en Derecho que iba a ser como José Martí”.

El intelectual y cineasta cubano cuenta en el libro FEU Tiempo de definiciones; voces de las luchas universitarias en Cuba de Wilmer Rodríguez Fernández que “la primera vez que Fidel me habló de tomar el poder fue en 1947. Por esa época, él no era marxista, sino un hombre que estaba por la justicia a toda costa y tenía conciencia antiimperialista”. En este contexto, el líder cubano se involucró desde sus primeros pasos en la Universidad de La Habana en las luchas estudiantiles, destacándose por su espíritu combativo, tal como lo rememora Guevara al recordar la siguiente anécdota “Cuando subieron el precio del pasaje de las guaguas, algunos dirigentes de la FEU se vendieron al gobierno por cuatro gomas para el carro o por 200 pesos. ¡Miserables! Un día estaban reunidos en la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Ingeniería y, al anochecer, llegamos Fidel y yo. Le dije que me dejara negociar a mí, para actuar sin violencia. No quería. Después de mucho insistir, aceptó que fuera a hablar con ellos. Entré, pero todo fue en vano. Fidel esperó a que salieran del local y les acusó, uno a uno, de no tener vergüenza. Los puso nuevos, con adjetivos y gestos que los amedrentaban”.

Historia de Fragua VIII. Fidel Castro y la revolución cubana: Un acontecimiento mundial

Durante su tiempo en la FEU, participó en legendarias protestas que se conservan aún en fílmicas y fotografías contra los gobiernos de Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás. En 1947, se vinculó a los sectores anti trujillistas con los que termina enrolándose en el proyecto de la expedición de Cayo Confites. Nos dice Wilmer Rodríguez Fernández en su libro La FEU en Fidel, que el líder de la revolución cubana siempre “se interesó en la causa del pueblo dominicano, oprimido por el dictador Leónidas Trujillo, y llegó a presidir el Comité pro-Democracia Dominicana en la Universidad. Ya en julio de 1947, puso a un lado los libros y se fue allá, a un pedazo de tierra al norte de las costas camagüeyanas llamado Cayo Confites, donde tenían lugar los entrenamientos militares de más de 1 000 hombres para una futura invasión”.

Esa frustrada expedición se mantuvo siempre en su memoria, explicando años después la forma en la que se salvó de ser apresado cuando estando en altamar «Uno se tiró con una ametralladora, otro con otra, otro se tiró sin ninguna y yo me lancé con dos. […] me empecé a hundir; tuve que soltar una de las Thompson y seguir con otra, fui nadando. No sabía qué iba a pasar, si venían los disparos por arriba o los tiburones por abajo». Esta experiencia marcó su compromiso con la lucha revolucionaria más allá de Cuba y fue la semilla sobre la que se sembró su “internacionalismo revolucionario”.

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En 1948, viajó a Bogotá para participar “en la conferencia y planteamos el repudio a la ocupación de la base norteamericana en la bahía de Guantánamo, lo del canal de Panamá, la situación de Belice y Malvinas, y el derecho irrenunciable de Puerto Rico a su independencia”. Agrega Guevara, quien fuera uno de los pilares del Festival de Cine Latinoamericano, que “mientras se desarrollaba el congreso estudiantil, se efectuaba también en Bogotá la reunión de la Unión Panamericana, y la delegación norteamericana era presidida por el general Marshall. Además, la bandera de Jorge Eliécer Gaitán —joven colombiano, líder de izquierda— era de color rojo… Apenas una hora después de la muerte de Gaitán ya estaba levantada la ciudad: la ciudad insurrecta, entre minutos y horas, y una subterránea confrontación social que solo así se hizo visible”.

Al regresar a su país, Alfredo Guevara señala que Fidel “ya entendía perfectamente cuáles eran los problemas de la Revolución y cuáles los del país. Estaba librando una batalla política con el respaldo de los estudiantes universitarios. En tal etapa yo no era estudiante regular porque quería cursar el tercer año y, para hacerlo, tenía que ser estudiante libre; sin embargo, conté con el máximo de apoyo y prestigio en la Universidad; no solo con el de la Escuela de Derecho, sino con el de todos los estudiantes universitarios”. Tras su paso por la FEU, Fidel Castro continuó su militancia política y, con el tiempo, se convirtió en el líder del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, que entró en la historia de Cuba con el asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953.

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Tras pasar unos años en la cárcel, en la Isla de la Juventud, Fidel salió con sus compañeros de presidio hacia el exilio en México donde conoció al joven Ernesto Che Guevara con quien dialogó sobre sus planes revolucionarios, integrándolo poco después dentro del grupo de revolucionarios que se embarcó en el yate Granma con el cual se inició la etapa de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra. Dos años después de iniciada la lucha, las guerrillas derrocaron la dictadura de Batista el 1ero de enero de 1959. En ese proceso, la FEU, como organización, jugó un papel clave en la gesta revolucionaria, tal como lo señalan Wilmer Rodríguez Fernández y Yunet López Ricardo en su libro La FEU en Fidel, el cual se apoya en los testimonios de varios dirigentes estudiantiles que subieron las montañas para apoyar a los barbudos.

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Por su impacto en América Latina y el mundo, la Revolución Cubana trascendió las fronteras antillanas y caribeñas para convertirse en un torrente libertario que sacudió los cimientos del colonialismo occidental a nivel planetario. En el marco de la guerra fría, la epopeya guerrillera sirvió de inspiración política e ideológica para una gran diversidad de movimientos revolucionarios y antiimperialistas. En ese orden, se debe afirmar con absoluta certeza que el Movimiento estudiantil Fragua fue parte de esa oleada de esperanza que albergaron los movimientos y sectores populares en toda América Latina. Por tal motivo, Fidel Castro fue, es y será siempre un referente para todos aquellos que luchen por la justicia social y de manera muy particular, en el ámbito universitario tal como lo hicieron los jóvenes de las décadas de los 50’s, 60’s y 70´s en nuestro país.

Raúl Pérez Peña (Bacho)

Periodista

Raúl Pérez Peña (Bacho). Periodista.

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