La economista Ellen Pérez asegura que aún no representa un riesgo para la estabilidad económica, pero lo cierto es que la deuda cuasifiscal del Banco Central da vértigo: más de RD$832 mil millones de pesos, a agosto de 2025 (NG Cortiñas).
Era de RD$89 mil millones en 2003, cuando se generó por el salvamento de las entidades financieras involucradas en la crisis bancaria de ese año, lo que significa que en 22 años se ha multiplicado por más de nueve, habiendo registrado en un momento un pico superior al billón de pesos. Algo no funciona.
La Ley 167-07 para la Recapitalización del Banco Central, que acordaba la transferencia de recursos desde el ministerio de Hacienda al Banco Central durante un período de diez años, fracasó, por incumplimiento de los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana.
Posteriormente, se propuso un proyecto de ley para que Hacienda asumiera gradualmente la deuda cuasifiscal en un plazo de 20 años, a partir del año 2020, pero ese proyecto perimió en el Congreso Nacional dominado por el Partido Revolucionario Moderno.
Mientras tanto, el Banco Central sigue emitiendo deuda para autofinanciarse, a ‘certificazo’ limpio, en una especie de noria de movimiento perpetuo o un ‘esquema Ponzi’ (Dauhajre) que tira la deuda, cada vez más amenazante, hacia el futuro, cuando “todos estaremos muertos”, como dicen que decía J.M. Keynes.
Dado que el Banco Central no da pie con bola en este asunto, se ha propuesto (Dauhajre, Collado) que la deuda pase directamente a Hacienda, de forma que haya un solo emisor de deuda y el Banco Central quede liberado de este compromiso para hacer política monetaria coherente, sin provocar distorsiones como las que actualmente afectan al mercado.
Pero el sofista en jefe no suele llevarse de consejos. Por el contrario, utiliza toda la artillería retórica de su voluntas fallendi para hacer creer lo que no es, habilidad en la que es líder indiscutible, y prefiere atenuar convenientemente el debate en los medios de comunicación, sin poder evitar, no obstante, escaramuzas esporádicas caracterizadas por artículos incisivos de economistas y comunicados dogmáticos del Banco Central.
Pasa el tiempo y no se toma ninguna decisión contundente: ni se transfieren los fondos acordados, si se aprueba la nueva ley, ni se asigna la deuda a Hacienda, todo lo cual evidencia falta de liderazgo y fallas de coordinación interinstitucional. En tanto, la deuda cuasifiscal tiende a aumentar, poniendo al país en condición de ‘cuasi frito’, y a los responsables del tema, en términos de reputación o reconocimiento del buen desempeño, cumplimiento de promesas o satisfacción de expectativas (Villafañe), en situación de ‘achicharrados’.
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