Rescatistas continúan buscando sobrevivientes entre los escombros del terremoto de magnitud 7,7 que devastó Myanmar, mientras organismos internacionales advierten sobre el calor extremo y las lluvias, que aumentan el riesgo de enfermedades y complican aún más los esfuerzos de ayuda en un país ya afectado por la guerra civil.

En medio de los escombros continúa la búsqueda de sobrevivientes de uno de los terremotos más fuertes en Myanmar en un siglo, de magnitud 7,7, que devastó el centro-norte del país.

El calor extremo y las fuertes lluvias en Myanmar podrían provocar brotes de enfermedades entre los sobrevivientes del terremoto que acampan al aire libre, advirtieron el jueves organismos de ayuda internacionales, complicando los esfuerzos de rescate, ya difíciles debido a la guerra civil.

La junta militar elevó este jueves a 3.085 el total de muertes confirmadas hasta ahora. Según los datos recopilados hasta las 8:00 horas del jueves (01:30 GMT), por el canal MRTV, controlado por los militares, también se han registrado 4.715 heridos y 341 personas desaparecidas.

La ayuda sigue llegando. El periódico oficialista Global New Light of Myanmar reportó que hasta el miércoles 49 aviones aterrizaron en Myanmar cargados de ayuda internacional, con 1.915 efectivos de rescate y más de 714 toneladas de materiales, que están siendo entregados en las zonas de emergencia, donde la Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que viven cerca de 10 millones de personas.

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Sin embargo, la salud es otro desafío. La Organización Mundial de la Salud (OMS), que prepara 1 millón de dólares en suministros de ayuda, incluidas bolsas para cadáveres, alertó sobre un aumento en el riesgo de cólera y otras enfermedades en las áreas más afectadas, como Mandalay, Sagaing y la capital, Naypyitaw.

"El cólera sigue siendo una preocupación particular para todos nosotros", dijo Elena Vuolo, subdirectora de la oficina de la OMS en Myanmar, señalando un brote ocurrido el año pasado en Mandalay.

Aproximadamente la mitad de las instalaciones de salud fueron afectadas en las zonas del sismo, incluidos hospitales destruidos en Mandalay y Naypyitaw, lo que incrementa el riesgo de enfermedades.

A esto se suma que las personas acampan al aire libre con temperaturas de 38 °C (100 °F) por temor a regresar a sus hogares, y muchos hospitales tienen instalaciones temporales en esas áreas, dijo Vuolo a Reuters desde Naypyitaw.

Las enfermedades cutáneas, la malaria y el dengue podrían proliferar debido a la crisis prolongada en Myanmar, agregó.

Además, las lluvias fuera de temporada pueden complicar los esfuerzos de ayuda en las zonas más afectadas por el terremoto, desde el domingo hasta el 11 de abril.

Según Titon Mitra, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Myanmar, "si eso sucede, habrá muchas personas en refugios temporales, campamentos improvisados en las calles, y eso será un gran problema".

Casi una semana después del terremoto, los rescatistas en la vecina Tailandia seguían buscando sobrevivientes entre los escombros de un rascacielos en la capital, Bangkok, que colapsó mientras estaba en construcción. El número de muertos en toda Tailandia asciende a 22.

Un alto el fuego esperado

El miércoles, la televisora estatal MRTV informó que un alto el fuego unilateral del gobierno entraría en vigor de inmediato durante 20 días para apoyar los esfuerzos de ayuda tras el terremoto, pero advirtió que las autoridades "responderán en consecuencia" si los rebeldes lanzan ataques.

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La Unión Europea acogió con satisfacción este miércoles el alto el fuego temporal declarado por parte de la junta militar de Myanmar para facilitar las tareas de ayuda humanitaria. 

"Acogemos con satisfacción el anuncio de un alto el fuego temporal por parte del Ejército de Myanmar y otras partes en el conflicto", dijo la portavoz comunitaria de Exteriores, Anitta Hipper.

El ejército ha tenido dificultades para gobernar Myanmar desde su regreso al poder en un golpe de Estado en 2021 que derrocó al gobierno civil electo de la premio Nobel Aung San Suu Kyi.

Los generales han sido aislados internacionalmente desde la toma del poder, y la economía y los servicios básicos de Myanmar, incluida la atención médica, han quedado en ruinas debido al conflicto.

A pesar de la devastación, el jefe de la junta militar, Min Aung Hlaing, dejará su país afectado por el desastre este jueves para un inusual viaje a una cumbre regional en Bangkok, programada con anterioridad, informaron los medios estatales.

Es una visita al extranjero poco común para un general considerado un paria por muchos países y que enfrenta sanciones occidentales, además de una investigación de la Corte Penal Internacional.

Con Reuters y EFE

France24

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